jueves, 1 de diciembre de 2016

El Worldbuilding que te crió.

Worldbuilding, crear mundo, literatura, fantasía, hijos, niños

En las últimas semanas he seguido atentamente la publicación de un montón de artículos sobre Worldbuilding (o cómo montar un mundo estable, creíble y sobre el que las historias que escribimos o leemos fluyan con naturalidad) y, observando los contenidos de entretenimiento que consume mi princesa guerrera, me he dado cuenta de que se están haciendo muchas cosas mal desde el principio de los tiempos.

No es mi intención dar consejos a escritores sobre Worldbuilding, para eso hay otros mucho mejores que yo. Hoy solo soy un gnomo espectador más, un gnomo que viene a hablarte del Worlbuilding que te crió. O, siendo más concreto, el Worldbuilding que están mamando nuestras futuras generaciones de aventureros y aventureras...

Como decía, durante varias semanas hubo una proliferación enorme de artículos de calidad sobre creación de mundos, cosa que me parece muy interesante. Desde los detalles de Worldbuilding que sacan de quicio a la buena de Rocío Vega hasta el artículo que habla sobre cómo cuidar el contexto, del blog de Cuervo Fúnebre, pasando por los sabios consejos de Ana González Duque y la espectacular secuencia de artículos de Alister Mairon sobre el reto de construir un mundo, los peligros del Worldbuilding, las claves para hacerlo adecuadamente y una recopilación final con mucho sabor.

Todo eso está muy bien, pero luego llegamos a la literatura infantil y nos encontramos con cuentos tradicionales cercenados hasta quedar prácticamente irreconocibles. Sirva como ejemplo aquella versión de Alicia en el país de las Maravillas que acabó convertida en un festival de consumo de sustancias sospechosas. Todo tu esfuerzo en leer un cuento interpretando voces, gesticulando o incluso tirando de atrezzo, se va al cuerno cuando te quedas bloqueado porque no sabes muy bien cómo leer la frase que sigue a continuación. Una frase sin sentido, inapropiada o que rompe la escena a golpe de hacha mellada… Y la cara que se le queda a tu prole cuando ve a su papá o a su mamá con el rostro petrificado, la ceja enarcada y los ojos volando a toda velocidad entre líneas, tratando de encontrar algún sentido al cuento que estaba narrando con tanta emoción... ¡La gente que no se preocupa del Worlbuilding no tiene corazón!

Worldbuilding, crear mundo, literatura, fantasía, hijos, niños
Póngame dos libras de esta alma cándida... ;P
¿Quién decidió que los cerdos, los perros, las cebras, los lobos, las ovejas…, tuvieran alma y los patos no? ¡Sí, hablo de vosotros, guionistas de Peppa Pig! Hay animales que hablan, que estudian, que trabajan… pero los patos son solo patos: unos pobres animales que viven hacinados en una charca de ridículas proporciones. Por lo menos hasta que al resto de los bichos se les ocurre ir a incordiarles con sus dichosos barquitos de vela… Porque los elegidos no solo tienen alma, amigo, además cuentan con tecnología punta.

Worldbuilding, crear mundo, literatura, fantasía, hijos, niños
¡Niños, dejaos de tonterías en el tejado y meteos "pa" dentro que refresca!
Y hablando de tecnología, tenemos tres zagales con los que a alguien se le ha ido la mano en su Worlbuilding. Bruce Wayne estaba forrado desde que nació y, sin embargo, le costó un huevo de apidraco aprender a manejarse como Batman. En cambio los PjMasks aún no levantan un palmo del suelo, tienen a su alcance un aparataje que ya le gustaría tener al murciélago en la Batcueva, y pasan las noches luchando para arreglar el día, según su propio lema… Alguien preocupado de verdad por su Worldbuilding haría que esos chicos no rindieran en clase y, desde luego, jamás les otorgaría el premio de ciencias al mejor volcán de plastilina.

Si fueran tan listos se dedicarían a dormir por las noches, como se supone que deben hacer los chicos y chicas de su edad. Por la mañana, bien descansaditos, no les costaría nada identificar a los villanos entre los compis del cole que se fueran durmiendo por las esquinas, después de haber pasado la noche cometiendo fechorías tales como esconder el trofeo de hockey o tirar huevos podridos por la ciudad.

Worldbuilding, crear mundo, literatura, fantasía, hijos, niños
Miles, por lo menos dinos en qué año tendremos el Hoverboard que nos debe Zemeckis.
Mejor lo hicieron con otra de ciencia ficción sobre una familia de científicos que surca el espacio trabajando para una importante confederación. Aquí todo parece encajar mejor: un par de hermanos que ayudan en casa, aprendiendo el oficio mientras colaboran en las misiones que son asignadas a sus padres. Todo encaja menos el título. Tú imagina que se te acerca un chaval “mu” sonriente… vestido así como con un chándal de goma eva, celofán y luces, y te dice: hola, me llamo Miles del futuro.

(Pasada la primera impresión)

"Este… Miles, oye… ¿podrías concretar un poco más? Del futuro, vale. ¿Pero de cuándo, exactamente, estamos hablando?… A ver si te centras un poquito y, de paso, mira a ver si le dices a tu hermana que deje ya de vender lejía a los del pasado y se busque un curro decente, que ya tiene una edad…".

A lo mejor se te ha escapado alguna sonrisa leyendo esto.  A lo mejor es porque desde tu atalaya de la adultez, crees que esas cosas solo suceden en los entornos fantásticos de nuestros cachorros. Y claro, puede que incluso pienses que tampoco pasa nada porque en esos casos se permitan algunas licencias… ¡Pues no! Porque los niños tienen la manía de crecer. Y si dejamos que se tuerza su camino en la más tierna infancia, no esperes que luego sean capaces de crear historias que cuadren. ¿No me crees? Déjame que te ponga un ejemplo.

Worldbuilding, crear mundo, literatura, fantasía, hijos, niños
Bran Stark, feat el Jonathan.

Alguien debería avisar a los productores de Juego de tronos de que Bran Stark se les ha convertido en "el Jonathan" de Aída. “Es que no sabíamos que lo íbamos a petar tanto”, “Es que es una producción muy cara y no se puede rodar todo seguido”, “Es que para qué vamos a correr si R.R. Martin aún no tiene todos los libros”… ¡Haberlo pensado antes! ¿Qué creíais, que después de tenernos años esperando sus libros, ibais a conseguir vosotros que apretara el culo y terminara la saga en dos días? Nada. Excusas para justificar un Worlbuilding deficiente.

Desde aquí te invito a que te desahogues y compartas conmigo todos esos Worldbuildings deficientes que encuentras en el día a día a día de nuestros cachorros. Puedes hacerlo comentando esta misma entrada o, si prefieres un entorno más íntimo con una jarra de grog en la mano, también puedes suscribirte a este blog. De esa manera tendrás acceso a información y contenidos que me reservo para los enchufados, aparte de poder aprovecharte de alguna que otra promoción referente a mi novela. Todo mejora con una jarra de grog ;). 

Nota de gnomo: las opiniones aquí vertidas son fruto de un exabrupto personal, limitado en el tiempo y en el espacio. En realidad soy super fan de todas las series infantiles mencionadas. Incluso de otras no mencionadas, como Lady Bug, pese a que le haya robado el tema de cabecera a Nek (Laura no está, Laura se fue...). Y mantengo mi fidelidad a todas ellas, al menos durante las primeras cuatro reposiciones… Menos a Peppa Pig. No soporto que el padre de familia sea siempre el torpe y el que no se entera de nada… ¿Que me siento demasiado identificado? ¡¿Quién ha dicho eso?! ;P

Un abrazo.

2 comentarios:

  1. "Es que para qué vamos a correr si R.R. Martin aún no tiene todos los libros". Bah, si ya están haciendo fanfic y no los libros de Martin.

    Un libro que me gustó mucho hace años y luego me di cuenta que el Worldbuilding hacía aguas es Memorias de Idhún. Ese mundo tan cuadriculado no es lógico. Eso no quita que Laura Gallego escriba una prosa muy bonita.

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    1. La saga de Idhún fue otra que me llegó a destiempo. No estaba yo muy receptivo y no la disfruté como quizás lo hubiera hecho en otro momento.

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