jueves, 29 de septiembre de 2016

De las sagas de fantasía se puede salir


Y que nadie te convenza de lo contrario. Yo antes era como tú. Cuando empezaba una saga, no podía leer otra cosa hasta después de haberla terminado. Pero, ¿sabes qué? Llevo algunas novelas alejado de las sagas, o si las pruebo, soy capaz de intercalar otros libros entre ellas…, y no me ha pasado nada.

Déjame mostrarte que puedes leer novelas de fantasía más allá del formato «Lote de tres unidades». Porque de las sagas se puede salir
No digo que sea sencillo, pero mi vida anterior tampoco lo era. Mi espalda se resentía al salir de una librería después de comprar los libros de tres en tres. Hasta que Weiss y Hickman ―El ciclo de la puerta de la muerte― me descubrieron que también podía comprarlos de siete en siete. Viéndome capaz de cargar con siete volúmenes, Sapkowsky ―saga de Geralt de Rivia― también se aprovechó de mi debilidad por las sagas. Entonces empecé a darme cuenta de que tenía un problema, y pedí ayuda. Concretamente a SSMM los Reyes Magos de Oriente para que cargaran en sus camellos los cuatro primeros de R.R.Martin. ―Canción de Hielo y Fuego―… No sé de dónde saqué fuerzas para compadecerme de las pobres bestias, y soportar la tentación de pedirles la saga de La Rueda del Tiempo. Había tocado fondo.

Adicto a las sagas literarias
«¿Qué es eso de "Yo ya"? ¡No puedes dejarme así, maldito escritor! Trae otro tomo».
Libro adicto, de Mary Forde
Empecé a ver a los autores de fantasía como monstruos que disfrutaban llenando volúmenes de interminables aventuras…, y yo mismo soñé con convertirme en uno de aquellos monstruos. Pero, como todo el mundo sabe, los grandes monstruos comienzan siendo una pequeña bola de pelo ―plumas o escamas― con ojos, y yo apenas era una pelusa que acababa de abandonar su cubil bajo la cama, y correteaba hacia donde el viento se la quisiera llevar.

Aún me daba demasiado miedo el mundo exterior, así que me refugié en mi cueva. Y permanecí tanto tiempo allí, pensando en cómo podría hacer realidad mis sueños, que enfermé con el Síndrome de Nolan. De Christopher Nolan, concretamente.

Verás, cuando Chris Nolan negoció el reinicio de Batman en su Batman Begins, no tenía idea de hacer una trilogía. Lo que quería era darle un nuevo aire a la versión cinematográfica del personaje, hacerla más oscura y más cercana a esos cómics que siempre nos han encantado y que siempre nos ha fastidiado no ver adaptados a la gran pantalla. Nolan puso toda la carne en el asador, dio lo mejor de sí mismo en un solo asalto, se la jugó a una sola carta… y ya sabes cómo terminó la historia. Después llegaron The Dark Knigth y The Dark Knight Rises. Pero en ninguna de las dos secuelas bajó la guardia ni cambió su metodología de trabajo «Dalo todo en esta peli como si fuera la única».

Novelas autoconclusivas. Jugarse todo a una carta

Por ese motivo «La caja de Bernit» es una novela autoconclusiva. Por ese motivo y porque cuando daba mis primeros pasos titubeantes como escritor, no me parecía adecuado comenzar una conversación con una editorial en plan «Hola, señor editor, soy un escritor novel y le traigo una saga de cuarenta y cinco novelas. ¿Me las compra?».

La historia nos ha dado grandes autores que demostraron que se puede escribir fantasía de la buena, sin llegar a ocupar más de ocho centímetros de estantería por historia. Encontrarás una buena muestra de sus obras en estos listados de novelas autoconclusivas que encontrarás en El Fogón o en Nelareads.

Porque hay novelas que no nacieron con la clara intención de convertirse en sagas.


Estoy contento con el resultado de  «La caja de Bernit» ―que para eso la he escrito yo― y, ahora que mis pasos son un poco menos titubeantes, me siento orgulloso de haber superado mi necesidad de consumir y producir sagas literarias. Si mi espíritu lector está mucho más tranquilo ―a veces― cuando sé que al autor le quedan veinte páginas para desfacer todos los entuertos, mi conciencia escritora lo está cuando he dado lo mejor de mí en cada libro, tecleándolo como si fuera el último.

No creas que es algo que tiene cura. A pesar de creerme casi rehabilitado, sé que recaeré antes o después y volveré a picar sagas entre otras novelas. Si tú tampoco puedes superar la tentación y finalmente también recaes, solo te pido que no consumas cualquier cosa. Por eso te dejo una lista muy currada que hizo David Olier sobre sus diez sagas de fantasía favoritas.

El dilema: novelas autoconclusivas Vs Sagas.

Por ahora seguiré escribiendo relatos autoconclusivos. Si la batseñal te reclama, debes estar preparado para no dejar nada a medias.

Un abrazo.

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