jueves, 4 de agosto de 2016

La Cruz del Diablo… descalzo, Cuenca. Paisajes fantásticos a la vuelta de la esquina.

Cuenca, Leyenda del Convertido o de La cruz de los Descalzos

La ciudad de Cuenca está plagada de paisajes fascinantes. Hoy me apetece dar un paseo por sus calles y recorrer ciertas escaleras que descienden hasta la ermita de las Angustias. Cuenta la leyenda que hay que andarse con cuidado por aquellos lugares. Que el demonio se apareció por allí e incluso se atrevió a dejar su huella. ¿Te atreves a visitar conmigo la cruz del Diablo de Cuenca? Es otro de esos lugares fantásticos que tenemos a la vuelta de la esquina...


Porque no todo son castillos, hoy te quiero hablar de un monumento alrededor del cual se construyó una curiosa leyenda. Vamos primero con versión chunga de la leyenda.


La cruz del Diablo.
La cruz de los Descalzos
El Diablo grafitero estuvo aquí.
Muy cerca de la ermita de las Angustias vivía un buen mozo llamado Don Diego. Buen mozo en el sentido de que era apuesto y pertenecía a una familia acaudalada. Porque, según parece, el colega era un pieza. Se aprovechaba de su buena situación social y económica para seducir a cualquier cándida muchacha que se le ponía a tiro… ¡Ay! si se hubiera cruzado con la gitana de Zafra o con la abadesa de Loarre

Un buen día llegó a la ciudad una hermosa zagala. Cuando el joven se percató de que había una chica a la que aún no había tirado los tejos, no tardó en salir en su busca. La chica, de nombre Diana, además de guapa era maja, y trataba a todo el mundo con simpatía y respeto. Y con la misma simpatía y respeto rechazó las diferentes propuestas que el muchacho le ofreció.

Don Diego no estaba acostumbrado a recibir ese trato. Sin embargo, al contrario de lo que suele pasar en estas historias, no se dejó llevar por la ira. Más bien al contrario, dejó sus correrías, sus excesos y se dedicó a encontrar la mejor manera de conseguir a la chica.

Diana debió valorar sus esfuerzos, porque en la víspera del día de Todos los Santos le envió una carta en la que se leía «Te espero en la puerta de las Angustias. Seré tuya en la Noche de los Difuntos».

Cuenca, bajada a las Angustias

Aquella noche hubo una gran tormenta, pero al joven no le importó. Se puso sus mejores galas y recorrió a toda prisa las callejuelas de Cuenca al encuentro de su amada. Cuenta la leyenda que ella le esperaba en el lugar indicado, vestida con un hermoso vestido bajo el cual el muchacho no tardó en enterrar sus manos. Y allí fue donde encontró la sorpresa: donde debería haber un muslo torneado, lo que encontró fue la pata de una cabra. Que hoy en día alguien se lleve una sorpresa durante una noche de Halloween alocada puede no sorprender a nadie, pero en el siglo XVIII ciertas cosas les daban aún un poco de yuyu.

Iluminada bajo la luz de los relámpagos, la hermosa doncella se había transformado en el mismísimo Diablo. Don Diego se quedó pasmado, algo razonable si tenemos en cuenta que estaba ante un enorme macho cabrío vestido de gala, calado hasta los huesos y carcajeándose como solo el mayor genio del mal sabe hacer… Por no mencionar que, hasta hacía apenas unos instantes, le estaba comiendo los morros.

El Diablo persiguió a Don Diego hasta el patio del convento de los Descalzos, donde se erigía una gran cruz de piedra. A ella se aferro como si esta pudiera ofrecerle alguna protección. El Diablo alzó una de sus garras y descargó un tremendo zarpazo sobre el joven, que no pudo hacer más que cerrar los ojos y esperar el golpe. El sonido de un horrible trueno hizo retumbar el suelo —por dar más dramatismo a la escena—, pero la garra del Diablo no llegó a herirle. Cuando Don Diego abrió los ojos no había rastro del Diablo, sin embargo observó que la pezuña del demonio se había quedado marcada en la cruz de piedra a la que estaba aferrado.

Cuenca, cruz de los descalzos
La garra del mismísimo Diablo.
Aunque las malas lenguas explican esa marca diciendo que la cruz
pertenece al convento de los descalzos... Qué cosas se inventa la gente ;)
Al final se ve que el muchacho aprendió la lección y decidió ingresar en la orden religiosa de los Descalzos para redimirse de su anterior vida de excesos.


Y como suele suceder, existen otras versiones de esta leyenda. Entre esas versiones está la de…


La leyenda de la Cruz de los Descalzos, o la leyenda del Convertido.
Tony Stark, Ironman, borracho

En esta versión, Don Diego vuelve a aparecer como un ricachón y juerguista empedernido, hasta aquí la historia no cambia: Tony Stark sigue siendo el protagonista. Lo que si cambia es la presencia de sus padres en la historia, unos padres que sufren la vergüenza de los rumores que circulan sobre su hijo.

Hasta Cuenca llegó una familia extraña, procedente de un lejano país. Entre los miembros de aquella familia estaba la joven doncella Diana, hermosa e inocente, a la que un día invita Don Diego a una fiesta… y luego a otra y a otra. Y de esa manera, de rave en rave, acabó por convencerla para que le entregara su más íntima flor.

La Doncella se abrió al amor y al mundo de Don Diego. Por las noches no era raro verles juntos de taberna en taberna, envueltos en grescas y borracheras. La madre de Don Diego, una buena cristiana, sufría de verlo en aquellas compañías pecaminosas y estaba hasta el moño de de escuchar todo el día esa cantinela machacona de «Mari Carmen, Mari Carmen, tu hijo está en el "afteragüer"»—. Cada día rezaba desconsolada por la salvación de su alma.

Llegó la noche de los Difuntos, una noche en la que se decía que las almas de los muertos paseaban por las calles y, como no molaba cruzarse con ellas, los vivos se encerraban a rezar en sus casas. El caso es que Don Diego apostó con sus amiguetes que era capaz de estar a media noche en el lugar más solitario de Cuenca. Diana también se burló de la tradición y se dispuso a acompañarle en su apuesta.

El resto de la leyenda es muy parecido a la que te conté antes: los besos, las manos largas, los truenos y la transformación coincidiendo con el sonido de las doce campanadas… Un tétrico sonido que todo cuarenteenager relaciona con las películas de terror de su infancia.

Cuenca, recreación leyenda del Convertido
Recreación de la leyenda del Convertido

Sin embargo, en esta versión Don Diego llega hasta el patio del convento de los Descalzos y es él quien pone la mano sobre la cruz, jurando que si salvaba el pellejo, no solo no volvería a sacar los pies del plato sino que incluso ingresaría en la orden. Entonces el macho cabrío soltó el típico «¡Nooooo!» que se grita en estos casos y desapareció en una explosión de azufre al más puro estilo Rondador Nocturno. ¡Bamf!

Don Diego denunció lo sucedido a los alguaciles. Imagina la declaración… «Verá, agente, se va “usté” a reír. Estaba yo con mi chica retozando bajo la lluvia en la puerta de la ermita… sí, ya sé que esta es una noche de recogimiento… que sí, agente, pero le aseguro que ninguna monjita nos ha visto… Déjeme que le cuente, hombre, que ahora viene lo bueno…».

Como no podía ser de otra manera, los alguaciles le creyeron a pies juntillas. Enviaron entonces a sus especialistas, el CSI de la época, hasta la casa de la familia de Diana, donde comprobaron que sus cuerpos se habían transmutado en tres machos cabríos que yacían sin vida. El protocolo habitual en estos casos consistía en llamar a los clérigos del convento de los Descalzos para que procedieran a remojar los cuerpos con agua bendita antes de quemarlos. Por supuesto, tampoco podían faltar las risas y los gritos de «¡Volveremos!» ascendiendo con el humo.

Reza la fábula «En memoria de esta leyenda, desde aquel día se puede observar en el centro de la cruz una mano pétrea en relieve, mano que perteneció al libertino Don Diego y que así quedó en el paso del tiempo para recordarnos lo que allí aconteció».

Y así, amigos y amigas, es como pretendían advertir a los jóvenes conquenses del siglo XVIII sobre los peligros de la lujuria. Así que ya sabéis, si tocáis pezuña y no es Halloween… andaos con ojo. Y si es Halloween, pasadlo bien ;).


¿Te han contado alguna leyenda para advertirte de que tuvieras cuidado con algo?

Si quieres acompañarme por otros lugares fantásticos que se encuentran a la vuelta de la esquina, no dejes de leer el artículo que escribí sobre las curiosidades y las leyendas del castillo de Zafra; un castillo construido en Guadalajara y que pudiste ver en la sexta temporada de Juego de Tronos; y sobre el castillo románico mejor conservado del mundo. el fantástico castillo de Loarre, en Huesca.

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