jueves, 11 de agosto de 2016

8 Sustancias sospechosas que se consumen en los relatos fantásticos

8 Sustancias sospechosas que se consumen en los relatos fantásticos

A ver, no sé bien cómo empezar este artículo sin que quede demasiado violento… ¿Te has dado cuenta alguna vez de la cantidad de mierda que se meten los protagonistas de tus novelas favoritas?

Hoy vengo a hablarte sobre 8 sustancias más o menos sospechosas que se consumen en los relatos fantásticos...

El otro día le estaba contando a mi peque una horrible versión reducida del cuento de Alicia en el País de las Maravillas, y ni ella con tres años ni yo con treintaytodos éramos capaces de dilucidar qué sentido tenía que Alicia no parara de comer cosas que la hacían crecer y menguar. El texto de aquel cuento tan mal adaptado tampoco dejaba nada claro, así que el argumento había quedado reducido a un festival de consumo de sustancias mágicas.

Si el personaje de una novela ha de comer algo para adquirir ciertas propiedades, siempre ha de tener un propósito, e incluso puede que algunas consecuencias. Lo que se conoce como «consumo responsable». Esto lo entienden bien los jugadores de rol: cuando las pociones están contadas nadie se lía a espadazos tan alegremente por las tabernas de los mundos fantásticos.

Empezaremos por un clásico.

1-El pan de lembas élfico.
Pan de Lembas, Legolas
Y además tienen mogollón de aminoácidos que van fenomenal para el pelo.
En sindarin«pan de viaje». El pan secreto de los elfos, capaz de hacer recobrar las fuerzas a quien lo comiera y darle energías suficientes para aguantar todo un día de dura marcha. La prohibición de compartirlo con mortales se levantó cuando Galadriel se lo ofreció a la Comunidad del Anillo. Con lo que no contaba la elfa era con que Pippin no se iba a leer el prospecto y se las iba a zampar de cuatro en cuatro. A quien no le hacía tanta gracia era a Gollum como todo lo fabricado por los elfos, repelía a las criaturas del mal. Además, también estaba demasiado enganchado a su «tesssoro».

Cuenta la leyenda que Tolkien pudo inspirarse en el pan conocido como hard tack. Una especie de «regañá» que se utilizaba durante campañas militares prolongadas, ya que podía conservarse varios meses siempre que se mantuviera seco.

Hablando de cocinar, pasemos ahora a hablar sobre…


2- La maleta de los sueños de Geralt de Rivia.
Geralt de Rivia
«Andestás», estringe. Que te «voydar» lo tuyo y lo de tu prima
«Pártete conmigo un cuartito de pociones», que cantaba Manolo «Jaskier» García en su temazo «Llévame esta noche a la Torre de la Golondrina».

Geralt de Rivia, el Walter White de la literatura fantástica polaca. Un brujo que siempre lleva una espada de acero para encargarse de los mortales, otra de plata para cercenar monstruos así entienden en Kaer Morhen el concepto de Breaking Bad y un maletín lleno de pociones de colores que le proporcionan fantásticas facultades como ver en la oscuridad, aumentar sus reflejos o disminuir sus constantes vitales hasta el punto de poder hacerse pasar por muerto.

Mucho ojito con eso de hacerse pasar por muerto, vaya a ser que os pase como al protagonista del clásico de Alfred Hitchcock, «La última fuga».

Y si salto al cine, salto a las series de televisión fantásticas y sus tópicos.


3- Flash, «The fastest man alive», no toma drogas.
The flash, the fastest man alive
Todo lo que sube...
Resulta que sus compañeros de Star Labs diseñaron una droga llamada Velocity 9 V9, para los amigos capaz de multiplicar sus poderes como velocista. Menos mal que el día que Barry Allen estuvo tentado de tomarla estaba allí su padre adoptivo para convencerle de que no lo hiciera. La conversación que mantuvieron me recordó a la típica escena entre el entrenador de football americano y el jugador tirillas al que le toca enfrentarse contra auténticas moles samoanas.

—Si los demás las usan, ¿por qué no yo? ¡Es injusto!
—Hijo, eso es el atajo fácil. Lo que debes hacer es esforzarte para ser mejor. Con el tiempo, verás que todo dará sus frutos.
—Tiene razón, entrenador, ¿qué más me da morir machacado en el campo de football? Total, mi padre nunca viene a verme a los partidos… (etc, etc… Ya sabéis cómo son estos diálogos en las series americanas).

Y si seguimos con personajes de cómics, no podemos olvidarnos de…


4- Astérix y la poción mágica.
Astérix y la poción mágica

La tradición celta dice que una vez al año los druidas se reunían en el bosque de los Carnutes para, en teoría, compartir sus conocimientos y experiencias. Y digo «en teoría» porque, que yo sepa, la poción mágica sólo se tomaba en la aldea de Astérix, lo que significa que el buen Panorámix no debía soltar prenda.

Como sabrás, aquella poción dotaba a los irreductibles galos de invulnerabilidad y una fuerza sobrehumana. Y si Panorámix hubiera sido más generoso, igual el sitio de Alesia hubiera terminado de una manera muy diferente. Si quieres conocer qué sucedió en aquel lugar con pelos y señales, no te puedes perder los libros Roma Victoriosa y Roma Invicta, del escritor de fantasía y profesor, Javier Negrete.

Roma Victoriosa, Javier Negrete

Como ves, pocos ámbitos de la fantasía se libran del uso y abuso. Los videojuegos tampoco.


5- Me llamo Mario Bross y llevo consumiendo setas desde el año 1981.
Mario Bros, consumidor de setas

Cuenta la historia que su creador, Shigeru Miyamoto, cuando era niño se entretenía durante los viajes en tren imaginándose a sí mismo dando saltos por los paisajes que observaba desde la ventanilla. Su primera aparición fue en el videojuego Donkey Kong, aunque entonces se llamaba Jumpman. Luego vinieron la fama, los excesos, los champiñones que le hacían ser más alto y las flores que le daban el poder de lanzar bolas de fuego.

Pero volviendo a la literatura fantástica, me gustaría mencionar un par de sustancias sospechosas que incluyen en sus novelas otro par de autoras españolas a las que deberías conocer.


6- Baeshaa y su carulopsia.
Leyendas de la Tierra Límite, Ana González Duque
¿Dónde vas, Caperucita?
Aplicando el famoso refrán de «un clavo saca otro clavo», Ana González Duque hace que Baeshaa utilice este brebaje para despertar los más bajos instintos de uno de los protagonistas y, de paso, que deje de ponerle ojitos a quien no debe.


7- La chapita de Nicasia RecorreTúneles.
La Corte de los Espejos, Concepción Perea

Esperar encaramada a una viga durante toda una jornada no debe ser nada fácil, sobre todo para alguien que sufre una horrible lesión en la pierna y que apenas puede caminar si no es a base de conjuros. Quizás por ese motivo, Concepción Perea se apiadó de su personaje y le permitió contar con una pequeña ayudita en forma de lámina metálica masticable. De esa manera, la buena Nicasia pudo quedarse grogui durante lo que hubieran sido unas largas horas de incómodo aburrimiento.

Y ya sé que el siguiente caso no pertenece a la literatura fantástica, pero hablar de Concepción Perea, una enamorada del steampunk y de la época victoriana, me ha traído a la mente a otro personaje que... digamos que me resulta imposible hablar de sustancias sospechosas sin mencionar a este clásico de la literatura.


8- Sherlock «politoxicómano» Holmes.
Sherlock Holmes, Peter Cushing, drogas
¿Es tabaco eso de su pipa, señor Holmes?
Sí, el mayor detective de todos los tiempos también se chutaba. Y droga dura. Es cierto que sus excesos con sustancias tóxicas, exceptuando el tabaco, solo se mencionan en dos novelas: «Estudio en escarlata» y «El signo de los cuatro». En el primero, Watson refiere que en ocasiones encuentra a su compañero con expresión ausente en sus ojos, posiblemente afectado por algún tipo de narcótico. Pero es en «El signo de los cuatro» donde directamente recrimina a Holmes por su consumo de cocaína, advirtiéndole de los peligros para su salud y de la posibilidad de que su adicción terminara arruinando su carrera.

Llama la atención que el Dr. Watson pensara de una manera tan revolucionaria para su época, ya que en la Inglaterra del siglo XIX el consumo de cocaína estaba socialmente aceptado, e incluso los médicos los prescribían como remedios para determinadas dolencias.

Quizás no es casualidad que eligieran a Robert Downey Jr. Como el nuevo Sherlock cinematográfico ;). A los que queráis responderme al chiste con un «¡Eh, no te pases que también es Ironman!», os invito a que indaguéis sobre ciertos problemas que tuvo Tony Stark con la bebida y que a punto estuvieron de llevarse por delante a los Vengadores. Sí, me estoy refiriendo a aquella época Marveliana de personajes con mostacho, patillas, camisas de solapas entreabiertas y pechera al aire… ya sabéis que soy viejuno.

Ironman, un alcohólico rehabilitado,

¿Que cuáles son mis vicios inconfesables? Bueno, vayamos por partes. Por ahora quienes se suscriben al blog se enteran antes que nadie de las últimas novedades sobre la publicación de mi novela, acceden a contenidos exclusivos y participarán en el concurso/sorteo que voy a poner en marcha en unas semanas. Pero si tengo que hablar de aquella vez que me entretuve más de la cuenta en el taller mientras trabajaba con el alambique, se habla ;).

Nos vemos pronto. Mientras tanto, ya sabes: que tus personajes hagan un consumo responsable.

Tus personajes favoritos, ¿toman algún tipo de sustancia sospechosa?


—Agente, le juro que solo he tomado una lata de espinacas.
—Sí, claro. Háblame del mar, marinero. ¡Andando al cuartelillo!

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