jueves, 23 de junio de 2016

Cómo perder el miedo a compartir tu trabajo creativo

Cómo perder miedo a compartir tu trabajo


Durante muchos años hemos vivido en la cultura de que quien comparte su trabajo es un «tolai» que se arriesga a que otro se aproveche de su esfuerzo.

Esto pasa en todos los ámbitos: escuelas, universidades, grandes empresas, la cocina de tu madre… Siempre habrá gente atesorando buenas ideas y gente intentando robarlas. Pero también hay gente generosa, dispuesta a compartirlas, y gente receptiva, dispuesta a recoger esas ideas y a jugar con ellas, hacerlas crecer y mejorarlas...

No te veo demasiado convencido. Déjame que te cuente cómo perder el miedo a compartir...



Consideraciones previas


El miedo al robo de ideas es uno de los primeros miedos que existen entre los escritores noveles. Lo he observado y lo he sufrido. Solo pensar que tanto esfuerzo, y tanto dinero invertido de nuestro propio bolsillo, acaben malgastados porque otro nos robe nuestra magnífica e inigualable creación, nos vuelve las tripas del revés.

Hemos corrido a registrar nuestra novela incluso antes de haber corregido sus miles de errores, pero ni por esas soltamos una copia a quienes nos la piden… Vaya a ser, vaya a ser…

Suponemos que a los escritores consagrados, que se pasan el día contando billetes, no les afectará tanto la piratería como a nosotros, que no somos más que unos pobres escritores modestos —porque sabemos mantener la modestia pese a haber tenido una idea genial y haberla transformado en la novela más grande de los últimos tiempos. Por eso no podemos soltar prenda.


Pues bien, esa es la mejor manera de no progresar y de no aprender.


De pequeño ya te decían que había que compartir. Está claro que no te molaba nada cuando otro se hacía con tu juguete, pero ¡ay!, el día que venía tu colega con una moto, un muñeco chulo o el balón…, ese día sí que querías compartir. Esa amiga que cogía tus cinco lápices de colores en el puño y hacía filigranas alucinantes, ese chaval que se tiraba de espaldas por el tobogán, la chica que te cogía el Yoyo y hacía el dormilón a la primera, el amigo que metía plastilina en tus chapas para que pesaran más sí, soy viejuno, no es nada nuevo, el chico del futuro que desmonta tu patinete y se engancha a un coche para huir de unos gamberros… Seguro que se te ocurren un montón de situaciones parecidas en las que has pensado algo así como «¿Espera un momento, ¿eso se puede utilizar de esa manera?» .

Marty Mc Fly, sin miedo a innovar
Marty McFly no tenía miedo a innovar.

¿No hemos aprendido nada?


Compartir es vivir. Pero es vivir mejor.

Eres original por ser tú mismo y por lo que haces. Nadie te puede quitar eso.  Pero si quieres ser mejor, estás obligado a trabajar en equipo. Debes atreverte a soltar tus ideas al mundo y recibirlas después de que hayan sido filtradas por los ojos y las ideas de los demás. Debes ser consciente de que tus propias ideas proceden de otras que has conocido anteriormente, en tu casa, en tu escuela, en los libros… Y no por ello son plagios, ni siquiera tienen por qué ser mejores, o peores. Si te interesa el tema de la originalidad y de la creatividad, puede que te interese leer este artículo que escribí hace un tiempo.


Ahora me pongo en modo «pesado de ciencias».



Piensa en qué sería de la humanidad si no se compartieran los proyectos de investigación. Sin que unos científicos le dieran la vuelta una y otra vez a los estudios de otros, llegando a conclusiones o aplicaciones muy distintas de las originales. Aún seguiríamos chupando corteza de sauce en lugar de tomarnos el ácido acetil salicílico en cómodas pastillas chiste no patrocinado por ningún laboratorio farmacéutico.

En el caso particular de los escritores, por supuesto tienes que tener las precauciones legales de registrar tu trabajo Si tienes alguna duda al respecto, no dejes de leer el artículo de Mariana Eguaras donde te explica muy bien cómo puedes registrar tu obra literaria—, pero tu trabajo va a ser muy pobre si no cuentas con los demás. Necesitas gente que te lea y que te dé su opinión: los famosos lectores cero, o beta, de los que habla Gabriella Campbell en su artículo sobre los lectores cero.

Cada vez somos más los que pensamos que en compartir está el futuro. Que no es lo mismo que piratear. El pirata busca el beneficio propio de una manera egoísta Cuando te descargas una novela pirata, le estás haciendo ganar unos céntimos al pirata gracias a sus banners de publicidad, mientras que a ese escritor que tanto te gusta se los estás quitando y le estás impidiendo que pueda seguir dedicándose a escribir para ti—. Aunque es cierto que si a un escritor novel le llegan a piratear es porque despierta cierto interés, y de una manera u otra su trabajo también se comparte, y eso puede llegar a ser positivo... Pero claro, solo si la gente que lo ha leído lo hace evidente en las redes sociales gritando a los cuatro vientos lo mucho que le ha gustado su novela. Y cuando hablo de redes sociales me refiero especialmente a aquellas que le pueden generar cierto beneficio al autor: principalmente reseñas en Amazon y Goodreads. Si aparte quieres seguir promocionándole en TwitterFacebook o Youtube, siéntete libre... Ojo, que no estoy defendiendo el pirateo. De hecho, al que pille pirateándome vilmente lo crujo, que para eso doy una oportunidad de redención incluyendo al final de mis novelas una «Cláusula Pirata».


Alguno diréis, «Oye, aún no nos has dicho cómo se pierde el miedo a compartir tu trabajo».



La respuesta es sencilla y aplicable a la mayoría de los ámbitos de la vida: siendo generoso.

¿Quieres que los demás compartan contigo? Empieza tú. No te animo a que lo compartas con cualquiera o en cualquier lugar, por supuesto que debes tomar tus precauciones, pero debes hacerlo. Quizás no sea inmediato y puede ser que te lleves algún chasco, no te digo que no. Pero es muy fácil dar con gente como tú, que está deseando aprender de lo que tú sabes y enseñarte lo que ellos conocen. Escuchar tu opinión y hacer crecer tu trabajo con la suya.

Ahora viene la parte en la que me pongo en plan gnomo científico y te enseño un estudio que demuestra cómo incluso muchas personas egoístas prefieren ser altruistas. Por algo será.

Y si alguien se hace rico y famoso con una idea tuya, seguro que podrás tener otra (y ganar el dinero suficiente como para enviar a su casa una tropa de duendes abogados).

En mi caso, la mejor forma que tengo de compartir contigo es mediante la lista de suscriptores ese incordio de ventana emergente que te asalta cuando entras al blog para que te suscribas. Como puedes comprobar, soy muy exigente y te pido tu correo electrónico, tu nombre y el género que más te gusta leer Fantasía, Ciencia Ficción o ambos:P. De esa manera obtengo todos los datos que necesito para escribirte un correo los domingos. Digamos que es una especie de cita a media mañana en la que podremos compartir un cuerno de grog o hidromiel, si eres de paladar más fino mientras te cuento cómo va la edición de la novela, te enseño algunas cosas exclusivas y puede que algún día te dé alguna que otra sorpresita inesperada. ¿Nos vemos este domingo en la taberna de al lado del taller? ¿Será desayuno o aperitivo? Yo invito.

Un abrazo.

«El topo quebrantahuesos permanecerá amarrado delante de la puerta del demandado hasta que admita haber robado al demandante la idea del molino pelador de altramuces».

—Archivo oficial de sentencias, monte Artefactum.

6 comentarios:

  1. Precisamente acabo de ver la clase que dio Brandon Sanderson en su taller de escritura y ya en la charla introductoria también comenta la importancia de trabajar en equipo (https://youtu.be/N4ZDBOc2tX8?t=1937).

    Los argumentos que tú y él dais son parecidos y convincentes, aunque no sé si yo me podría aguantar de de decirle a ese otro que se atreve a criticar MI trabajo y decirme como debería ir algo como "Y tu qué sabrás, ¿eh?" (puede que sea un persona muy negativa y me tome mal las críticas... yo lo llamo ser normal)

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    1. Ey, qué bueno el video, Ernest. No lo había visto, gracias por compartirlo.

      Es lógico que las opiniones de los demás sobre nuestros trabajos creativos nos afecten tanto, porque hablan sobre esa criaturita que ha salido de nuestras entrañas. Una criaturita que no solo tiene nuestros ojitos, además nos ha llevado muchas horas concebirla.

      Creo que el truco está en no tomárselo como algo personal, entender que a nadie (que yo conozca) le gustan todo tipo de géneros literarios y que, incluso siendo un género que nos guste, a veces una novela cae en nuestras manos en un momento en el que no estamos en condiciones de disfrutarla como es debido... Y en raras y contadas ocasiones, también puede tener algunos fallos que se nos hayan escapado :P.

      De todas las opiniones se aprenden cosas: desde cómo mejorar nuestro trabajo hasta a quién no hacer ni puñetero caso. Si las aportaciones de los demás nos alteran un poco el sueño, pero solo un poco ¿eh?, puede ser positivo.

      Y por si las moscas, ya te digo que mi criaturita es la más bonita de todas, y quien no lo vea así es que no tiene ni idea ;).

      Un abrazo.

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  2. Muy, muy buen post (aunque no sea para tu público objetivo, ejem) pero es la filosofía de todo escritor emprendedor (lo que se llama la co-opetencia) y es algo que viene aparejado al mundo digital, a conocernos en redes, colaborar, no estar pendientes de lo que vende el otro...cosas que desgraciadamente antes eran muy frecuentes.

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    1. ¡Gracias, Ana!

      Compartir es una forma de vida "Win-win" (¿quién me habrá enseñado a mí estos "palabros" de marketing? ;P). Tienes razón, esta semana me he alejado un poco de mi público objetivo, los que esgrimen espadas, y me he desviado hacia los compis del gremio que esgrime plumas.

      La próxima semana prometo volver al redil, con algo de magia... ;).

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  3. Muy interesante, tanto el post como los comentarios. ¡Gracias por compartir! ;)

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    1. Muchas gracias por pasarte por aquí, Adela. Ya sabes, compartir es vivir... mejor ;).

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