jueves, 2 de junio de 2016

Castillo de Zafra. Paisajes fantásticos a la vuelta de la esquina

Castillo de Zafra, Paisajes fantásticos que te rodean

Esta semana te quiero llevar hasta una zona de escarpada orografía (no lo digo yo, lo dice la wikipedia) situada en Campillo de Dueñas, Guadalajara. Allí se erige un castillo que parece haber sido colocado por algún habilidoso gigante sobre un puñado de rocas y en perfecto equilibrio. 

Me refiero al castillo de Zafra, un paisaje del que podréis disfrutar en la sexta temporada de Juego de Tronos, ya que sus piedras han servido para dar vida a la Torre de la Alegría. ¿Quieres saber más de este fantástico lugar? Te invito a dar un paseo conmigo alrededor de las curiosidades y leyendas que rodean al castillo de Zafra...


3 párrafos de historia.


Castillo de Zafra, nuevo paisaje de Juego de Tronos

Se trata de una construcción de origen árabe. En la antigüedad éramos unos maestros del reciclaje, así que las edificaciones que merecían la pena solían pasar de mano en mano y de civilización en civilización. Y como no, cada cual aportaba su granito de arena, nunca mejor dicho. En este caso, el castillo de Zafra estuvo sometido al tunning y al hacking desde el siglo XII.

Durante los tiempos de Fernando III el Santo, un tal Gonzalo Pérez de Lara se rebeló contra el rey y se refugió en él. En aquella época, el castillo estaba en pleno esplendor y fueron incapaces de sacar al rebelde de sus murallas. Desde afuera los sitiadores no daban crédito: por el tamaño del castillo y el de sus estancias, no era posible que allí adentro hubiera espacio suficiente como para albergar las armas ni los víveres necesarios para resistir el asedio. Pero el caso es que resistieron, por eso se supone que la roca sobre la que se asienta el castillo debía de estar plagada de galerías subterráneas y almacenes.

Como no había manera de someter al rebelde por las malas, llegaron a un acuerdo por las menos malas. Un acuerdo llamado la Concordia de Zafra, por el que Molina de de Aragón perdió su independencia y pasó a formar parte de la Corona de Castilla, a la muerte del rebelde... Nunca subestimes el poder de la Corona de Castilla (léase con voz grave y tras un yelmo de acero toledano).

Y después de un poco de historia, un mucho de leyendas. ¡Al lío!


Leyendas que rodean al castillo de Zafra.


He encontrado un par de leyendas: una que habla de venganza y otra que habla de amor. El caso es que la de amor me ha parecido una invención moderna que no estaba suficientemente contrastada eso de que bajo la fortaleza existiera un túnel como una autopista de cuatro carriles, no termina de convencerme, así que no me haré eco de ella por aquí. La que sí parece algo más verídica, además de mucho más curiosa, es la de venganza…


Las lluvias de Castam… digo de Zafra ;)

Mingote, dichos castellanos: llueve más que cuando enterraron a Zafra

Hay un par de refranes que surgen de la misma leyenda, «Va a llover más que cuando enterraron a Zafra» y «Va a llover más que cuando enterraron al bigotes».

Cuenta la leyenda que allá por 1460, existía en Zafra un castillo feudal cuyo señor era el famoso Don Mendo Méndez de Peláez. Un señor de importante mostacho que ejercía el poder en sus dominios de una manera bastante poco popular… con «sanguinarios instintos» y a golpe de «horca y cuchillo», según relataba Eduardo Montesinos en 1897.

Un caluroso mes de agosto, se secaron todas las fuentes y pozos de Zafra. Todas menos una: la fuente del castillo que provenía de un lejano manantial. El simpático señor de las tierras, apodado «El bigotes», se negaba a dejar que las gentes del pueblo bebieran de su fuente porque, según parece, le divertía «el espectáculo de desesperación de quienes acudían a las murallas de su castillo suplicando por agua». Como podrás imaginar, muchos amigos no tenía entre el pueblo llano.

Sin embargo, una gitana logró colarse y llenar un cántaro de agua, pero fue sorprendida y llevada ante el conde como si se tratara de una criminal de la peor calaña. No le sirvió de nada suplicar y afirmar que su anciana madre se moría de sed. La gitana fue castigada a recibir un palo por cada pedazo en que se rompiera el cántaro después de arrojarlo al suelo. Los guardas lanzaron entonces el recipiente al aire, y cuando este cayó al suelo contaron siete fragmentos de barro.

«¡Siete pedazos, siete! —gritó la gitana desde el otro lado de la muralla, después de que la echaran a patadas del castillo—. ¡Los días de la semana! ¡Hoy es martes, te emplazo para el martes próximo! ¿Tanta agua tendrás que navegarás sobre ella! ¡Maldito seas!».

Persiguieron a la gitana por sus amenazas, pero la mujer logró huir. Aquella noche, Don Mendo no pudo pegar ojo, inquieto por la maldición. Al día siguiente cayó enfermo y el lunes murió… Si estás pensando algo así como «Agüita con la gitana», espera a leer lo que viene ahora.

El martes colocaron el cuerpo del conde en un lujoso catafalco y lo expusieron en una sala baja del castillo. Pero duró poco en ese lugar, ya que cayeron unas lluvias torrenciales que inundaron varias estancias del edificio y el cadáver salió flotando sobre su monumento funerario.

Leyenda, entierro del Conde de Zafra "el Bigotes"

La leyenda relatada por Eduardo Montesinos termina con un momento dramático final en el que la caja del difunto se detiene unos instantes al borde de un precipicio, lo justo para que aparezca oportunamente el fantasma de la gitana entre las nubes y le dé tiempo a exclamar «¡Ahora húndete en los abismos, albergue de todos los tiranos!».

En Granada y en Cádiz se cuentan versiones distintas de la historia de Guadalajara. Pero, curiosamente, las leyendas de Granada y Cádiz guardan entre ellas muchas similitudes. En ambas ciudades se habla de una historia de amor no correspondido, en la que los implicados fueron un señor llamado Zafra (bigotudo, por supuesto) y una gitana (hermosa, cómo no).

En su caso, para llegar al corazón de la muchacha, el señor Zafra utilizó sus mejores artes de galán, entre las que estaban desviar ríos, cortar acequias y tapar todos los pozos de los que sacaba agua ella y su humilde familia. Por alguna razón que no fue capaz de comprender, no logró el amor de la joven sino más bien tuvo el efecto contrario. Así pues, la X-Woman gitana lo maldijo, vino la lluvia y se lo llevó, cual Incy Wincy araña.

Incy Wincy araña


Resulta curioso cómo las leyendas viajan de pueblo en pueblo y se comparten dando lugar a historias maravillosas. Aunque hay un par de cosas en estos relatos que sí deben de tener algo de cierto: que el tal «Bigotes» fuera un personaje de cuidado y que su cuerpo se perdiera antes de ser enterrado.

Espero que te haya gustado nuestro paseo por el castillo de Zafra. Si te parece bien, otro día te mostraré más lugares fantásticos que están aquí al lado, a la vuelta de la esquina. Pero antes sentémonos a descansar y a charlar un rato. Este parece un buen sitio ;)

¿Conoces alguna leyenda, de tu ciudad o de tu pueblo, que se cuente de manera diferente en otra región?

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