jueves, 9 de junio de 2016

10 Maneras clásicas de matar al malo en una novela

10 maneras de matar al villano de una novela

Estadísticamente, en las novelas mueren más personajes malos que buenos, aunque George R.R. Martin esté poniendo todo su empeño en equilibrar la balanza. Quizás ese sea el motivo por el que los autores caigamos una y otra vez en los tópicos sobre cómo deben morir los villanos en nuestras obras.

Ojo, esto no significa que no haya tópicos para matar a los buenos. Al «pañuelo manchado con sangre tras un golpe de tos» me remito. Porque todo el mundo sabe que un pañuelo teñido de rojo significa que ese personaje está en sus últimas páginas. Pero centrémonos hoy en el villano de nuestra historia y echemos un vistazo a las 10 maneras clásicas de matar al malo en una novela...


1- El malo que prefiere la muerte antes que deberle algo al bueno.
Malo hasta el final
Si no tienes un meñique multiusos no eres un verdadero villano.

Este villano es el que corta la cuerda con la que el bueno le sostiene tratando de salvarle de una caída mortal. También existe la versión en la que el bueno pretende asegurar la jugada agarrando directamente al malo de la mano, de la manga o de donde le pille más cerca. Pero todo genio del mal que se precie encontrará la manera de salirse con la suya: se despojará de su guante o chaqueta, morderá al bueno o se amputará su propio antebrazo utilizando las afiladas uñas de sus meñiques. Lo que sea con tal de caer al vacío manteniendo su maldad hasta el final.


2- El malo trapero.
puñalada trapera
Te picaba... ¿aquí?
Este genio del mal fingirá haber sido derrotado y aprovechará el momento en el que el bueno le de la espalda para intentar asestarle una puñalada; o flechazo, o balazo, o escupitajo; mortal. El bueno, un ser compasivo y respetuoso con la vida de su enemigo, se percatará a tiempo de la traicionera maniobra y no tendrá más remedio que mandarle al otro barrio.


3- El «desnucamiento» kriptoniano.
desnucamiento kriptoniano, superman vs zod

Famosa técnica alienígena para llevarse por delante al malo; en este caso indefenso y ya derrotado; con una excusa parecida a la planteada anteriormente, «Yo no soy muy de matar gente, pero si cuando te suelte te vas a poner así de tontorrón, me replanteo mis principios».


4- Caídas, caídas, demasiadas caídas al vacío.
demasiadas caídas, coyote, correcaminos

Donde hay pelo hay alegría, y donde hay precipicio hay un villano despeñándose. Y es que, desde que cierto lobo trató de colarse en casa de ciertos cochinos por la chimenea, los malos no han parado de caer… en desgracia.


5- El malo «cría cuervos».
Villano cría cuervos
Ilustración de Saravami
Lo has adivinado. Este es el típico villano que acaba siendo traicionado por sus propias criaturitas de la noche. En el concepto de «criaturita» entra su propio hijo, su discípulo o su hambrienta jauría de caniches.


6- El temor del malo sabio.
Garfio y Tic Tac, amistades peligrosas

Que diría P. Rothfuss. Esta forma de cepillarse al malo es un clásico, y una de mis preferidas. Consiste en que el villano termina sus días siendo víctima de aquello que más le haya atemorizado durante toda su vida. Un ejemplo clásico es el del capitán Garfio y el cocodrilo. Algunos autores se atrevieron a dar este infame trato a sus protagonistas para conseguir finales más impactantes. Y es que hay a quien le gusta castigar a sus personajes principales hasta límites insospechados.


7- El malo trampero.
El villano trampero

Otro clásico básico. La eterna historia del coyote y el correcaminos. Si la trampa es infalible el malo lo comprobará en sus propias carnes, siendo incapaz de salvarse. En el caso de que exista la mínima probabilidad de que la trampa falle, lo hará de manera que sea el bueno quien salve la vida, y el malo quien la pierda. Existe una versión alternativa que consiste en que el héroe haya saboteado la trampa para que el villano caiga en ella.


8- Villano precavido vale por dos.
Botón de autodestrucción

Una mente criminal capaz de diseñar una compleja arma destructora de mundos no podía dejar de añadir un gran botón rojo en su panel de mandos. Y por si acaso, en un momento dado, se le olvida para qué sirve ese gran botón luminoso; ya sabéis que los grandes genios del mal tienen la cabeza en muchas cosas; nada como incluir un cartel que lo recuerde, «Botón de autodestrucción. Tened cuidadito»… ;).


9- Explosiones, explosiones, demasiado fuego y explosiones. 
Gollum. Otro villano que cae al fuego

Cohetes, misiles, napalm, volcanes, gas butano, cartucho de dinamita marca ACME… cualquier artefacto es válido para hacer desaparecer al malo, siempre que genere un mar de llamas. Moraleja: si eres un villano, haz caso de una vez a las etiquetas de la ropa que llevas... «Mantener alejado del fuego». ¡Que la han puesto por ti, que hay que explicártelo todo!


10- El combate singular.
Combate singular, duelo de espadas, La Princesa Prometida

Terminaré con este clásico. El combate singular; en cualquier disciplina, desde esgrima a sartenazos; lo solemos ver dividido en tres fases:

Fase 1. Me las vas a pagar: el bueno se ensaña con el malo, como venganza por todas las afrentas que ha sufrido y para desahogo de todos los lectores de buena fe.

Fase 2. Más duro de lo que creía: el malo se recupera, o bien no estaba mostrando todo su potencial. Le da al bueno la paliza de su vida y lo deja al borde de la muerte.

Fase 3. El golpe definitivo: para que el bueno triunfe existen miles de alternativas. Es posible que, durante la paliza de la Fase 2, el héroe haya conseguido que el villano se coloque al borde de un precipicio o dentro de una trampa. O quizás haya aprovechado para introducir en el bolsillo del malo una granada, o el ancla de una lancha motora…

Si algún autor está un poco perdido sobre cómo debe escribir escenas de lucha, en este artículo de Literautas dan consejos bastante buenos.

Y hasta aquí mi breve repaso sobre las formas clásicas de matar a un malo. Estoy seguro de que eres capaz de añadir otras cuantas maneras a la lista ;).

Terminator. Pasto de las llamas
Caigas como caigas, hazlo con estilo ;)


—Señor inspector, la víctima está muerta.
—Eso está claro, forense, ¿pero cómo ha muerto?
—"Pa" siempre.


Dialogos de Cruz y Raya.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Hacía siglos que no pasaba por aquí, entre otras cosas, porque no conseguía tener un lugar donde ver las actualizaciones de los blogs que sigo. Ahora tengo Feedly, un poco tarde, pero me ha venido genial.

    Tu entrada me ha encantado, el clásico combate singular no podía estar en otro lugar que al final. Gracias por la recomendación de las escenas de combate (en mi saga hay unas cuantas y cada vez me cuesta más).

    ¡Saludos! ;)

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    1. Hola, Yersey:

      Encantado de verte por aquí de nuevo. Me alegro de que te haya gustado la entrada. Y ya sabes, en las escenas de lucha no olvides tener una sartén a mano o el ancla de una lancha motora... pueden llegar a ser muy socorridas ;)

      Un abrazo.

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