jueves, 26 de mayo de 2016

5 distracciones evitables que me hacen renegar de una novela

distracciones fatales ardilla

Las distracciones pueden llegar a ser fatales.
Nos hacen perder el tiempo, enfadarnos o incluso abandonar lo que estuviéramos haciendo en ese momento, tal vez para siempre. Hoy os quiero hablar sobre 5 distracciones, evitables, que me hacen renegar de una novela. Cantos de sirena que me hacen perder la atención o el interés. Fenómenos extraños y desagradables capaces de convertir cada página en un desierto en el que solo hay polvorones para comer...

En el día a día, hay muchas cosas que nos cortan el rollo


Cuando yo era jugador del World o Warcraft (en la noche  de los tiempos), recuerdo que nos reuníamos un montón de colegas para jugar juntos en las llamadas instances (lugares donde había varios jefes a los que había que derrotar en equipo). Pues solo había algo que cortara más el rollo que esperar al mago ovejero en la entrada de una instance: que se fuera la conexión al servidor interrumpiendo el juego o incluso haciéndonos perder lo ganado hasta el momento. NOTA: que el mago ovejero se perdiera por el camino era algo que a mí me molestaba lo justo… Yo era ese mago crea ovejas ;).

mago ovejero


¿Nunca has recibido un jarro de agua fría, literalmente, cuando se le ha acabado la bombona del gas mientras estabas en la ducha? Por no hablar de esa manía de madre, o suegra, de necesitar un grifo para lo que sea mientras te duchas. Y siempre, siempre, sucederá unos quince segundos después de que te hayas enjabonado el pelo.

Ducha fría


¿Jamás has visto huir despavoridas a las musas, cuando Spotify decide que la mejor publicidad para un fan de John Williams es una melodía cuya letra dice «Yo soy tu serrucho, serrucho, serrucho»?

Yo sé que tú también posees esa sensibilidad que te permite percibir cualquier alteración en el volumen de la televisión, por pequeña que sea, mientras te estás echando plácidamente la siesta en el sofá. Una especie de sentido arácnido que para lo único que sirve es para desvelarte.
sentido arácnido

Como ese led de la tele, la radio, el móvil, que ilumina tus noches. Una luz que permanece tenue hasta el momento en el que decides dormirte. Entonces se convierte la maldita batseñal. Luces como las que señalan los escalones en los cines, que te obligan a desviar la mirada de la pantalla, atrapándote como si fueras una polilla.

Batseñal


Pero también sé que eres fuerte y que te esfuerzas en combatir esas distracciones...

Confías mucho en que no podrán contigo, quizás demasiado.


Por eso terminas de cepillarte los dientes con el cepillo eléctrico, aunque se le hayan agotado las pilas y el minicepillo lleve dos minutos sin menearse.

Por eso te abalanzas detrás de la pinza de la ropa que se te cae por la ventana, arriesgando la vida, en lugar de seguir tendiendo con las otras cincuenta pinzas que te quedan en el cesto.

Pinza, ropa, caída, coyote


Pero hoy venía a hablaros de las distracciones que me hacen renegar de una lectura. Como decía el título, lo peor que tienen esas distracciones es que son evitables.


Distracción 1. Rebeldes, enamorados e invitadores de hidromiel (léase «pagafantas»):
Cada vez que una chica (o un chico) se enamora de alguien rebelde, dejando tirado al tipo noble de la historia, un jedi pierde (o corta) una mano. Por favor, no más muñones cauterizados por la galaxia.


Distracción 2. Pasan tantas cosas que en realidad no pasa nada, y si ha pasado algo no me he enterado:
Las frases cortas, la sucesión de demasiadas escenas distintas que van quedando incompletas, los personajes sin trasfondo que aparecen, aunque sea para saludar, y desaparecen sin pena ni gloria… Yo suelo leer un rato antes de irme a la cama, y alguna vez me he quedado dormido antes de aclararme en dónde me había quedado.


Distracción 3. Muchas descripciones, poca diversión. Una de dos.
A ver, hay todo un arte en esto de la descripción. Sin embargo, cuando ocupan páginas y páginas de manera ininterrumpida, o lo que es aún peor, cuando las descripciones separan líneas de diálogo hasta el punto en que no eres capaz de enlazar una con otra… Confieso que alguna vez he terminado buscando las líneas de diálogo y haciendo lectura vertical del resto.
Y por eso soy más de Dragonlance que de el Señor de los Anillos (que no significa que reniegue de Tolkien, ojo). Llamadme «FantaChoni» si queréis ;).


Distracción 4. El malo que no se quiere redimir.
Esta es de las peores, porque sucede al final de la novela. El malo que no se quiere redimir es el típico malo que acaba su historia colgado en un acantilado. Por lo general, el bueno lo suele tener sujeto de alguna manera: con una cuerda, por el guante... tratando de evitar que se despeñe. De esa manera nos quieren hacer pensar que si el bueno le salva la vida (porque para eso es el bueno) conseguirá, por el mismo precio, hacer del malo una persona mejor.

Pero todos sabemos que esas escenas solo pueden acabar de dos maneras: o el malo corta la cuerda que le sostiene y cae al vacío, o el malo deja que su mano se escurra bajo el guante y cae al vacío.

A ver, si el malo quiere ser malo para siempre, dejadle en paz. Que le habéis estado jorobando los planes hasta el final de la novela y ni ahí le dejáis caer al vacío tranquilamente.


Distracción 5. Los errores de corrección o de edición.
Os lo dice alguien que ha aprendido tarde, y que ha mandado sus manuscritos a editoriales, concursos y lectores cero con muchos fallos. Debe ser por la caña que me he metido, porque ahora esos errores me desconcentran, me sacan de la historia y, si se repiten a menudo, consiguen que reniegue de la novela. Tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no abandonar cierta novela de una conocida editorial planetaria, plagada de errores de edición. Aunque quien me siga en Goodreads sabrá a cuál me refiero, no revelaré aquí el nombre ni la temática de la novela… Solo os digo que si vuelvo a leer otro libro de esa saga será por la Fuerza (guiño, guiño, codazo, codazo).

Por la Fuerza, Star Wars,


Espero que si en mis novelas encontráis alguna distracción como estas de las que hemos hablado, me lo hagáis saber. Preferiblemente con cariño y en privado ;).

Si queréis conocer más manías del que os escribe, las podréis encontrar en esta entrada del blog.

Y ahora os dejo, que me está pitando la lavadora y hay mucho que tender. Si no regreso es que la pinza ha ganado la partida ;).

¿Y a ti, qué cosas te sacan de quicio cuando estás leyendo?

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