martes, 2 de diciembre de 2014

Sobre la Creatividad I - Ensayo de Isaac Asimov.





El tema de la creatividad y la originalidad de las obras, es algo que a todos nos ha preocupado en algún momento. En ocasiones esa preocupación se vuelve obsesión, y algunas personas viven con el agobio, el miedo y la desconfianza de que otras personas se aprovechen de sus trabajos.

Obviamente a mí tampoco me gustaría que nadie se apropiara de mi esfuerzo, e incluso admitiré cierto cosquilleo en las tripas al ver el fruto de mi trabajo viajando por las redes en formato PDF.




Pero hay que ser realista.

Por el momento no como de lo que escribo, así que tampoco creo que nadie se pueda hacer rico a mi costa. Si otro autor me plagiara (ojalá fuera yo un autor tan importante), me jorobaría más la falta de respeto de no mencionarme como autor referencial. 

Sobre este asunto he encontrado un par de textos curiosos que hablan sobre la creatividad y los plagios. El que os traigo hoy se trata de un Ensayo escrito por el mismísimo Isaac Asimov para el MIT (Massachussets Institute of Technology) allá por 1959. Para los más vagos, he hecho una traducción libre con mi inglés "3ºBUP level" (lo siento por mi profe de COU con el que no solo no aprendí, sino que "desaprendí" inglés).

De antemano pido perdón a las/los teachers que sé que leerán esto, y para quien lo prefiera pongo AQUÍ el enlace al texto original en inglés.

Si alguien cree que esta aportación mía a la Humanidad es tan interesante como para copiarla en su web/blog/pared del WC, molaría que mencionara que salió de aquí (ya que me he tirado un rato traduciendo...). Con esa mención ganaremos todos: yo tu reconocimiento y tú mi respeto ;).

"Nota de Arthur Obermayer, amigo del autor.

En 1959, trabajé como científico para Allied Research Associates en Boston. La compañía era una división del MIT enfocada en los efectos de las armas nucleares sobre la estructura de los aviones. La compañía recibió un contrato de la Advanced Research Projects Agency para desarrollar de la forma más creativa posible, un sistema de defensa basado en misiles balísticos.  El gobierno reconoció que no importaba cuánto fuera invertido en desarrollar y expandir la tecnología actual, siempre sería inadecuada. Querían pues que nosotros y otros cuantos contratistas pensáramos “fuera de la caja”.

Cuando me metí en este proyecto, sugerí  que Isaac Asimov, que era un buen amigo mío, podría ser una persona apropiada para participar. Él expresó su voluntad y vino a algunas reuniones. Después decidió no continuar asistiendo, porque no quería tener acceso a información secreta; ya que eso limitaría su libertad de expresión. Antes de abandonar el proyecto, escribió este ensayo sobre la creatividad, como su única intervención formal. Este ensayo nunca fue publicado o usado más allá de nuestro pequeño grupo. Cuando lo reencontré limpiando viejos archivos reconocí que su contenido es tan relevante en la actualidad como cuando él lo escribió. Describe no solo el proceso creativo y la naturaleza de las personas creativas, sino además el entorno que promueve la creatividad.


EN CREATIVIDAD

¿Cómo consigue la gente nuevas ideas?
Presumiblemente, el proceso de creatividad, el que sea, es esencialmente el mismo en todas las ramas y variedades, de manera que la evolución de un nuevo arte, un nuevo artilugio, principio científico, todos envuelven factores comunes. Estamos más interesados en la creación de un nuevo principio científico o una nueva aplicación sobre uno antiguo pero podemos generalizar.
Una forma de investigar el problema es considerar las grandes ideas del pasado y ver cómo fueron generadas. Desafortunadamente el método de su génesis nunca está claro más que para quienes lo crearon.

¿Pero  qué pasa si la misma idea se le ocurre a dos personas, simultáneamente e independientemente? Puede ser que los factores comunes que les influyen sean iluminadores. Considerad la teoría de la evolución por selección natural , creada independientemente por Charles Darwin y Alfred Wallace.
Hay muchas cosas en común aquí. Ambos viajaron a lugares lejanos, observaron extrañas especies de plantas y animales y la forma en la que variaban de lugar en lugar. Ambos se interesaron mucho en encontrar una explicación para esto y ambos fallaron basándose en  el ensayo de Malthus sobre población.
Los dos observaron que las ideas de Malthus (aplicadas a seres humanos) podrían encajar en la doctrina de la evolución por selección natural (aplicado a todas las especies).
Obviamente, entonces lo que se necesita no es solo gente con buena formación en un campo determinado sino gente capaz  de realizar una conexión entre el ítem 1 e ítem 2 que podría no estar conectados de manera ordinaria.
Sin duda, en la primera mitad del siglo XIX muchos grandes naturalistas han estudiado la manera en la que las especies se diferencian entre ellas. Mucha gente ha leído a Malthus. Puede ser que incluso mucha gente estudiara las especies y leyera a Malthus. Pero lo que necesitáis es alguien que estudie las especies, lea a Malthus y tenga la habilidad de hacer una conexión cruzada.

Este es el punto crucial que es la rara característica que debe ser encontrada. Una vez que la conexión cruzada está hecha, se vuelve obvia. Se dice que Thomas H. Huxley, después de leer “El Origen de las especies”, exclamó “Que estúpido fui de no haber pensado en esto”.

¿Pero por qué no pensó en ello?  La historia del pensamiento humano puede hacer que parezca que es difícil pensar una idea incluso cuando los hechos están sobre la mesa. Hacer la conexión cruzada requiere cierto atrevimiento. De hecho debe requerirlo. Las conexiones cruzadas que no lo requieren se llevan a cabo por numerosas personas, no como una nueva idea sino como una actualización de una idea antigua.

Solo es a tiro pasado cuando una nueva idea parece razonable. Al principio suele parecer irracional. Pareció totalmente irracional pensar que la tierra era redonda en lugar de plana o que se movía alrededor del sol, o que los objetos requieren una fuerza para detenerse cuando están en movimiento, en lugar de una fuerza para mantenerla en movimiento, etc.

Una persona  que quiera hacer valer la razón , autoridad y su sentido común debe ser una persona muy segura de sí misma. También puede ser excéntrico (por lo menos en lo respecta a nosotros). Una persona excéntrica en un único aspecto, suele serlo en otros.
En consecuencia, la persona que es afín a tener nuevas ideas es una persona con buen conocimiento del campo que nos ocupa y alguien poco convencional en sus hábitos (ser un chiflado no suele ser suficiente por sí mismo).

Una vez que tienes a la gente que quieres la siguiente pregunta es ¿quieres tenerlos juntos para que discutan el problema entre ellos o prefieres proponerles el problema individualmente y permitirles que trabajen aislados?

Mi sentimiento es que para que se dé la creatividad es necesario el aislamiento. La persona creativa está , en cualquier caso, trabajando siempre en ello. Su mente está barajando la información todo el tiempo, incluso cuando no es consciente de ello (el famoso ejemplo de Kekule trabajando la estructura del benceno e sus sueños es bien conocido).
La presencia de otros puede solo inhibir su proceso, desde el punto de vista de que  crear es embarazoso. Por cada nueva buena idea tienes cien, diez mil ideas locas que naturalmente no querrías exponer.

Sin embargo, una reunión de esa gente puede ser deseable por motivos diferente que la creación en sí.
Dos personas no tienen exactamente en su cabeza los mismos ítems. Una persona puede saber A pero no B. Otra puede conocer B pero no A. O incluso conocer A y B. Ambos pueden tener la idea –pensamiento pero no necesariamente a la vez o incluso pronto.
Además,la información puede no ser solo los items A y B sino combinaciones tipo A-B, o incluso A-B-C.
Me parece que el propósito de celebrar reuniones no es pensar nuevas ideas sino educar a los participantes en hechos y combinaciones de hechos, en teorías y sueños vagabundos.

¿Pero cómo persuadir a la gente creativa para que accedan a eso? Primero y ante todo, debe ser fácil (promoverse) la relajación y un sentido general de permisividad. El mundo en general, desaprueba la creatividad y ser creativo en público es particularmente malo. Incluso especular en público es preocupante. Estos particulares deben, entonces, tener la sensación de que los otros no pondrán objeciones.

Si uno de los presentes no simpatiza con la locura que puede desarrollarse en una sesión de ese tipo, los demás pueden congelarse (dejar de participar). Ese miembro que no simpatiza, puede ser una mina de oro en cuanto a información, pero el daño que hace es mucho más importante en comparación. Me parece necesario entonces que todas las personas en esa sesión querrían sonar como locos y escuchar las locuras de los demás.

Si uno de los miembros tiene una reputación mucho más grande que el resto, si habla mejor, si tiene una personalidad más de liderazgo, bien puede coger las riendas de la conferencia y reducir al resto a una situación de obediencia pasiva. Este miembro puede ser por si mismo muy útil, pero puede también ponerse a trabajar solo para no neutralizar al resto.

El número óptimo del grupo probablemente no debería ser muy alto. Yo diría que no requieren más de cinco. Un grupo más grande podría tener mucha más información, pero se generaría tensión entre los que esperan para hablar, lo cual puede ser bastante frustrante. Probablemente sería mejor tener un número de sesiones en las que la gente que participa variara, mejor que tener una sola sesión a la que acudan todos. (esto originaría cierta repetición, pero incluso la repetición no es en sí misma indeseable. Lo importante no es lo que la gente dice en esas conferencias, sino lo que se inspirarán entre ellos más adelante).

Para mejores resultados, debería existir un sentimiento de informalidad. Jovialidad, usar los nombres de pila, bromear relajadamente…Porque eso refuerza la voluntad de participar en la locura de la creatividad. Con este propósito, creo que realizar un encuentro en casa de alguno, durante una cena o alrededor de la mesa de un restaurante, puede ser más útil que realizarlo en una sala de conferencias.

Probablemente, el factor que más inhibe por encima de todos es el sentido de responsabilidad. Las grandes ideas de todas las eras han venido de personas que no fueron pagadas por tener grandes ideas, quizás fueron pagadas para ser profesores o empleados de patentes, o de pequeños oficios, o quizás nunca fueron pagados por nada. Las grandes ideas vienen como resolución a problemas secundarios.
Sentirse culpable porque uno no se ha ganado el salario por no tener una gran idea, es la manera más segura, me parece a mí, de asegurar que ninguna gran idea aparecerá la próxima vez, nunca más.

Tu compañía ya está conduciendo este programa de reuniones con dinero estatal. Pensar en congresistas, o en el público general, escuchando algo sobre científicos haciendo el loco por ahí, contando chistes sucios tal vez, a expensas del gobierno… es lógico que les genere un sudor frío. De hecho, la mayoría de los científicos tiene suficiente conciencia pública como para no querer hacer esto, incluso si nadie lo llegara a saber.  

Sugeriría que a los miembros de las reuniones se les dieran ciertas tareas (escribir pequeños reportes, sumarios con sus conclusiones o breves respuestas a problemas sugeridos) y que fueran pagados por ello. El pago sería la cantidad que ordinariamente se les pagaría por celebrar la sesión. Las sesiones no serían entonces pagadas, oficialmente, y eso permitiría cierta relajación.

No creo que la celebración de sesiones deban dejarse sin guía. Debe existir alguien al cargo que juegue un papel equivalente a lo que hace u psicoanalista. Un psicoanalista, tal y como yo lo entiendo, realizando las preguntas adecuadas (e interfiriendo lo mínimo posible, nada más que para hacer esas preguntas) logra que sea el mismo paciente quien analice su vida pasada de tal forma que sea capaz de entenderla por sus propios ojos.
De igual manera, un árbitro de la sesión, tendrá que sentarse allí, revolviendo a los miembros, realizando preguntas astutas, haciendo los comentarios necesarios, trayéndoles de vuelta a los temas amablemente… No será un trabajo sencillo, contando con que el árbitro no sabrá qué pregunta es la astuta, qué comentario es necesario y cuáles son los temas.

En cuanto a los gadgets (artilugios) diseñados para facilitar la creatividad, creo que deberían surgir de las mismas sesiones. Si están relajados a fondo, libres de responsabilidades, discutiendo algo de interés y siendo no convencionales por naturaleza, los participantes podrán crear por ellos mismos dispositivos para estimular la discusión.


Publicado con permiso de Asimov Holdings".

Si os ha gustado este artículo sobre la creatividad, quizás os interese la carta que le envió Orson Scott Card a J.K. Rowling. Hablo de ella en esta entrada del blog.

Abrazos!

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