lunes, 25 de febrero de 2013

¡Corrección profesional recibida! Preparándome para la Batalla.

Muy buenas a todos y a todas.
Después de tres semanitas, estoy de vuelta en el mundo bloguero. Ya tenía ganas de escribiros para compartir con vosotros todas las cosas buenas que me han ido pasando estos días.

En primer lugar, y como no podía ser de otra forma, quería compartir con vosotros el nacimiento de mi pequeña brujita particular. Me he propuesto crear un cuento breve con cada anécdota de su vida. De alguna manera tengo que agradecerla todo lo que aprendo cada día a su lado.




Por otro lado, tal y como dice el título de la entrada de hoy, he recibido la esperada respuesta de una correctora profesional, sobre los Cuentos de Caballería. Poco a poco, me voy preparando para salir ahí fuera a enfrentarme a los peligros del mundo editorial.





¿Cómo llega el manuscrito de un humilde escritor a las manos de una experta correctora?


Permitidme que os lo cuente.

En abril del año pasado terminé por fin de escribir la novela. Ante la buena aceptación que tuvo el primer libro de la novela en un colegio, una amiga me propuso hacerle llegar el manuscrito a otra íntima amiga suya, que trabaja como correctora profesional en una empresa relacionada con el mundo editorial. ¡Desde luego, no puedo quejarme de mi suerte! Antes de enviárselo, le di un nuevo repaso al texto, ya que quería asegurarme de que tuviera el menor número de errores posible, y en verano se la envié.

Han sido varios meses de tensa espera, para desgracia de mis uñas, pero hay que contar con que se trataba de un favor que me estaba haciendo alguien a quien no conocía de nada, y que podría estar pensando algo así como: “En menudo marrón me ha metido mi amiga”. Por otro lado, esa falta de implicación emocional que sí tienen mis amigos que han leído y corregido la novela, haría más fácil a esta correctora el darme una opinión más cruda sobre mi manuscrito, sin preocuparle demasiado si yo luego me quedo llorando por las esquinas.

Quiero compartir con vosotros alguna de sus apreciaciones, porque más que llorar, esta correctora me ha invitado a seguir soñando, y este éxito también es de quienes me acompañáis en esta aventura:

“En general está muy bien, bastante mejor que otros textos que he leído, la verdad…”

“En cuanto a la historia, la verdad es que me ha gustado bastante. Aunque hay momentos en los que parece que pierde un poco de ritmo, lo recupera rápidamente. Los personajes son atractivos, tiene detalles de estilo que me han gustado… Sí que le veo posibilidades de que la publiquen, aunque ahora las cosas no estén precisamente fáciles para publicar una novela juvenil…”

Lo siguiente que me aconseja es encargar un Informe de Lectura. Se trata de un resumen del libro con comentarios y valoraciones para aportarlo junto con el manuscrito a las editoriales, porque es posible que así me hagan más caso. Aunque las correcciones que me ha hecho han sido sencillas (se trataba de un favor, así que tampoco iba a exigir más), he aprendido mucho y estoy bastante contento. En este artículo os cuento más sobre en qué consiste un Informe de Lectura.

Como buen novato, he estado consultando dónde y cómo hacerlo, ya que hay muchas ofertas online. En teoría, las editoriales tienen a sus propios profesionales para que hagan estos informes... Confiarán pues en el que traiga el propio escritor… Y si es así, ¿a quién encargárselo para estar seguro de que se trata de un trabajo serio? Acepto cualquier sugerencia.




Por mi parte, estoy terminando de aplicar las correcciones ortotipográficas y de estilo que me ha sugerido la correctora. Afortunadamente son muy pocas. De nuevo gracias a todos los que me habéis echado una mano con el texto, por el módico precio de algún café, refresco, caña o agradable tarde de “charleta” ;). Ahora sólo queda asegurarme dónde y cómo encargar un Informe de Lectura decente y estudiar bien cómo se hace llegar una novela a ciertas editoriales con colecciones juveniles (SM, Alfaguara, Anaya, Minotauro, Mundos Épicos…) con garantías de que no va a ser rechazada antes de pasar la puerta. De nuevo, acepto cualquier sugerencia o cualquier consejo vuestro, si habéis tenido experiencias similares.





¡Cuánto ha llovido desde aquellas primeras correcciones de mis lectores cero! Si queréis saber cómo me fue con mis primeros correctores cero, podéis leerlo en esta entrada del blog.

Ya os iré contando. Con los pies bien aferrados al suelo, pasito a pasito, sin prisa pero sin pausa y, sobre todo, manteniendo la ilusión.

Un fuerte abrazo.

Pablo.

“Las sirenas observaron el naufragio y se reunieron alrededor del único esquife que quedaba a flote. A bordo tan solo había un enano, que agarraba torpemente el timón, tratando de guiarlo hacia la orilla. Las sirenas le susurraron entonces palabras de amor y cantaron sus proezas. Sus voces melodiosas le prometieron riquezas y placeres inimaginables para todos sus sentidos. Lo único que el enano debía hacer, era saltar a sus pálidos brazos y dejarse arrastrar al fondo del mar.
El enano, ceñudo, aferró con una mano el timón de su barquichuela y con la otra lanzó una red al agua, atrapando a la menor las sirenas. Las otras sirenas trataron sin éxito de liberar a su hermana pequeña.
“¡Habláis de cosas hermosas! ¡Pero no hay belleza comparable a las que mi pueblo posee en las profundidades de las montañas!”, les gritó el enano sobre el rugido de las olas.
Las sirenas, incapaces de detener la embarcación, vieron cómo aquel extraño ser de tierra llegaba hasta la orilla llevándose a una de ellas.
Ese es el inicio de la aventura que terminó con aquel enano sentado en el trono de nuestro pueblo, con el nombre de Rey Cormack Barbadesal. El Rey que se hizo famoso por casarse con una princesa sirena, y excavar para ella un lago en las profundidades de su montaña.
Aún así, no consiguió aplacar la ira de los mares. Por ese motivo, la maldición dice que ningún barco que lleve a un enano a bordo, estará a salvo de la furia de las aguas. Y por ese motivo, los enanos no navegamos. Y ahora, a dormir pequeños. Que hace rato que no se oye a nadie trabajar en las forjas".   Cuento tradicional enano, extraído de "La Leyenda del Rey Cormack Barbadesal".

viernes, 1 de febrero de 2013

Concursando que es gerundio. Los relatos cortos no son más sencillos.

En esta segunda y última entrega de “Concursando que es gerundio”, permitidme que recuerde con vosotros mis experiencias breves, y no por ello menos tristes, en esto de los certámenes literarios.

Escribir relatos breves no es algo moderno. Sin embargo, las nuevas tecnologías han propiciado la aparición de escritores especialistas en contar historias con pocas palabras. Creo que estaremos de acuerdo en que el progreso ha hecho mucho bien, pero también mucho daño, en el arte de escribir. “Pra mstra 1btn”.

Con el paso de los siglos, han surgido diferentes estilos de contar muchas cosas en espacios reducidos. Nacieron así las novelas cortas, los relatos breves, los microrelatos y… ¿Cómo llamar a algo que es incluso mucho más pequeño que un microrelato? ¿Twitter? Lo cierto es que en 140 caracteres le dan a algunos para crear auténticas maravillas, rarezas (como enormes palíndromos con sentido), o curiosos juegos de palabras.

Puede surgir entonces la idea de presentarnos a un concurso de relatos breves, cortos o minúsculos. Al fin y al cabo, al ser pequeño, debería ser también más sencillo, más rápido y además podríamos escribir varios al mismo tiempo para diferentes concursos.

 Ha nacido un Cazador de Concursos Literarios.


Bowman de Solidtom
El Cazador se adentra en webs especializadas para buscar certámenes literarios, o como a él le gusta llamarlos, “presas”.

Encuentra que hay docenas de campos donde cazar y eso le tranquiliza. Entre tanto concurso de caza, alguno habrá que sea adecuado para él. El Cazador es optimista, pero no avaricioso, por eso evita los terrenos donde se practica la caza mayor, paquidermos y demás, criaturas sólo al alcance de nobles y monarcas.

El Cazador no es avaricioso, pero tampoco es tonto. Enseguida empieza a darse cuenta de que esto de ir de caza no es tan sencillo como pensaba.
En algunos terrenos la presa se encuentra al otro lado del océano. Sin embarcación, le será imposible ir a buscarla.
En otros campos hay miles de cazadores arrodillados en el suelo y agudizando el oído, puesto que la única presa que allí se esconde es un tímido grillo.
Pasadas estas tierras, encuentra un pueblo donde el gobernador exige que se le regale la presa, porque solo él tiene derecho a cocinarla y a comérsela. Eso sí, permitirá al esforzado cazador que la haya conseguido, mojar los huesos un par de veces en un balde con agua hirviendo para hacerse caldo.

Después de mucho dudar echa la mano a una bolsa de cuero que ha llenado de plumas, a costa de vaciar de monedas la otra bolsa que cuelga en su cinturón. El Cazador es optimista y decide emplumar suficientes flechas para acudir a los tres lugares de caza en los que cree que puede tener mayores posibilidades de éxito. Y allí se presenta, madrugador, dispuesto a dar lo mejor de sí mismo.

En el primero de ellos enseguida vio a la presa. Junto a otros cazadores lanzó varias saetas en esa dirección hasta que cayó derribada. Cuando los contendientes se juntaron alrededor del trofeo para determinar cuál de los proyectiles había dado muerte al animal, se dieron cuenta de bajo sus flechas no había un animal, sino un espantajo fabricado con palos, cuerda y paja. Entonces escucharon una risa burlona a sus espaldas y vieron cómo uno de los mozos del pueblo agarraba por el cuello la auténtica presa. El alcalde estrechó una mano con el afortunado, y con la otra le propinó varios golpecitos amistosos en el hombro.

Enfurruñado, el Cazador viajó hasta el lugar donde se iba a desarrollar el segundo concurso al que quería presentarse. En este caso se trataba de dar caza a una pieza exótica y muy difícil de ver: un pequeño ave que anidaba en las montañas, y que solo abandonaba su hogar para alimentarse del néctar de ciertas flores azuladas, que crecían a miles de leguas de allí.
Los cazadores pasaron largos días, y noches aún más largas, escondidos entre las rocas, esperando que alguno de esos dichosos pájaros decidiera abandonar su escondrijo. Y hasta allí llegaron los ecos de los vítores y aplausos que provenían de la villa. Los cazadores se miraban unos a otros extrañados y encogiendo los hombros, pues ninguno había visto salir a ningún pájaro de las rocas. Cuando llegaron a la plaza de la villa, observaron cómo el cazador victorioso ofrecía el valioso pájaro encerrado en una jaula al alcalde, y este le correspondía con unos afectuosos golpecitos en el hombro. En la solapa del vencedor había prendida una flor de color azulado. Muy parecida, demasiado, a las flores que lucían las macetas bajo la ventana del Ayuntamiento.


Jungle Hunter de Cliffhanger
Pero el Cazador no quiso cejar en su empeño. Viajó hasta el tercer pueblo donde había encontrado un concurso de caza adecuado a sus aptitudes. Las normas eran muy estrictas, solo se permitía un proyectil por cazador. Estaba seguro de que allí todos estarían en igualdad de condiciones.
Los contendientes pulieron y emplumaron su mejor flecha, y se distribuyeron entre árboles y arbustos. Nuestro Cazador escogió un árbol especialmente alto con la intención de ser el primero en atisbar a la presa. Y así fue.
Andaba como un sapo, tenía cuatro brazos y era del tamaño de una persona adulta. Pero lo que más llamó la atención a nuestro cazador es que cada palmo de su piel estaba cubierta por placas de acero. Alguien le había puesto una armadura a la pobre criatura, que apenas podía caminar y tropezaba constantemente con las raíces.
Mientras decidía dónde dirigir su único disparo, observó cómo otros cazadores estrellaban sus dardos en la presa. El repiqueteo metálico que producían al rebotar contra el acero hizo que muchos animalillos abandonaran sus madrigueras asustados. El Cazador creyó ver un poco de piel verdosa bajo una de las cuatro axilas de la criatura. Confiando en haber encontrado un punto débil, tensó el arco, apuntó con precisión y lanzó su única flecha. Y con ella sus únicas esperanzas.

El proyectil voló con rapidez y se clavó en la carne. La criatura se tambaleó.

El Cazador saltó del árbol y corrió hacia la presa. Para obtener el premio, debía demostrar que era su disparo el que había dado muerte a la presa. Arriesgándose a recibir un flechazo, se acercó a la criatura, que aún permanecía en pie. Se oyó a sí mismo suplicar: “Vamos, desplómate ya”.

Un fogonazo le chamuscó el flequillo, las cejas y las pestañas. Parpadeó y bizqueó varias veces hasta que su visión se aclaró poco a poco. Donde hacía un momento se encontraba la presa, tan solo quedaban un montón de chapas humeantes esparcidas por el suelo. Entre las pavesas que flotaban en el aire, vio cómo otro cazador se echaba al hombro algo parecido a un tocón de madera, solo que los tocones de madera no tenían cuatro brazos y dos piernas. En su mano izquierda llevaba una especie de tubo grueso metálico, del que salía una densa nube de humo negruzco.
Algunos cazadores se quejaron, pero el alcalde dejó bien claro que aquel muchacho solo había utilizado un proyectil y que, pese a estar gravemente herida, nadie podía poner en duda qué cazador había dado muerte a la presa.

El Cazador, lejos de enfadarse, se echó a reír. Esta vez no se quedó a ver las palmaditas. Dejó su arco y su carcaj de flechas apoyados en la puerta del pueblo y se alejó por el camino. Había encontrado dónde no estaba su felicidad.



Espero que os haya gustado este relato corto. Es la forma que se me ha ocurrido para no meterme demasiado en charcos de dónde, quién y cómo funcionan algunos concursos. Los escritores humildes no podemos arriesgarnos a ser denunciados por difamación ;).

Dejando a un lado la parte fantástica y centrándome en la parte científica, que para eso soy enfermero, de ciencias y “pro-método científico”, os expondré mis conclusiones.
Después de haber dejado bastante tiempo y cierta cantidad de dinero en mis investigaciones, puedo afirmar:
Que no todo el que gana un concurso será un enchufado, no todo el que gana un concurso será un mal escritor, no todos los concursos funcionarán por enchufe…
Pero también doy por comprobado que estar empadronado en el mismo sitio donde se realice el certamen, vivir en esa misma ciudad o, en su defecto, que en tu DNI figure que resides ahí mismito, ayuda a llevarte cualquiera de los premios, en cualquiera de sus categorías.

El resultado de mi investigación es algo sorprendente ya que en la mayoría de los concursos literarios las obras se presentan bajo seudónimo y la plica (lugar donde aparecen tus datos reales, fotocopia del DNI, certificado de autoría de la obra…) solo se abre una vez determinado el relato ganador.

Yo no soy un experto, pero os daré los pocos consejos que se me ocurren, a todos los que estéis interesados en presentaros a un certamen de relatos cortos- microrelatos-llámalo X:

Lee bien las bases del concurso.


La mayoría de los ayuntamientos se quieren quedar con tu obra para siempre y te exigen cederles los derechos de autor.
Cuenta lo que puedas en un párrafo, mejor que en dos.
Relee el texto con objetividad y elimina todo aquello que resulte información sobrante. A veces gastamos muchas palabras en descripciones o acontecimientos paralelos que no aportan nada a la historia central. ¡Anda mira, un gorrión en la ventana del dormitorio donde el protagonista está siendo traicionado por su mejor amigo!
Por favor, desde lo mas profundo de mi corazón te suplico que no escribas en tu relato un “final Shyamalan”. Ya sabes: al final estaban todos muertos desde el principio; el malo al final era el bueno; y los clásicos, el mendigo era el príncipe, él era ella y todo ha sido un sueño. Ojo, que a mi me encanta eso de guardarme un as el la manga que se descubra al final… Pero cada vez que “todo ha sido un sueño”, un niño arranca una página de un cuento, en algún lugar del mundo ;)
Y si esto no funciona, siempre puedes empadronarte allí o mandar una fotocopia borrosa de tu DNI.

Por cierto, al principio de esta entrada, escribía el famoso refrán “para muestra un botón” en versión mensaje de móvil. No quiero insultar vuestra inteligencia, que seguro que os habíais dado cuenta. Solo lo aclaro por si acaso ;).

Bueno me despido de vosotros durante unos días. Dentro de muy poco conoceré a la protagonista del más bonito de mis cuentos. Entenderéis que debo concentrarme en la pequeña que estará en todo lo que escriba a partir de ese momento ;).

Si queréis conocer mi experiencia sobre los concursos más grandes y multitudinarios, la tenéis en esta entrada del blog.
Si preferís leer algunos consejos obre lo que hay que tener en cuenta a la hora de publicar, los encontraréis en esta otra entrada.

Un abrazo.