viernes, 27 de septiembre de 2013

Creer y crear es crecer.

Muy buenas!

Después de un largo verano, que no unas largas vacaciones, ya estoy de vuelta.


Todas las grandes historias se construyen de pequeños sueños.
Fotografía propiedad de National Geographic.
Poco a poco me voy preparando para salir al mundanal ruido y probar suerte en diferentes editoriales y agentes literarios. Ese es mi planteamiento de trabajo para los Cuentos de Caballería a partir de septiembre.

La búsqueda de un agente literario adecuado es igual de complicada que la de las editoriales. Muchos de ellos no aceptan manuscritos, otros no dicen no aceptarlos explícitamente, pero ofrecen una imagen de exclusividad, e incluso elitista, que casi da miedo ponerse en contacto con ellos como escritor novel. A priori no creo que se interesaran por mí más de una cuarta parte de ellos... Tirando por lo alto.

Si quieres leer una recopilación sencilla de consejos para encontrar editorial o agente, podrás encontrarla en esta entrada del blog. Espero poder ofreceros información más concreta próximamente sobre esta nueva aventura.  Mientras tanto, continúo leyendo, escribiendo, formándome e inventando nuevas historias.

Durante las últimas semanas, he recaído en el hobby de buscar concursos de relatos cortos y microrrelatos en los que poder participar. En alguna ocasión he podido rescatar antiguos textos míos y adaptarlos a los formatos solicitados. Lo divertido de estos concursos es precisamente que te exijan una temática concreta y limitada. Así tienes que poner a funcionar las neuronas. De esa manera, casi sin darnos cuenta, vamos aumentando nuestra colección de relatos tocando todos los palos: relatos históricos, de ciencia ficción, de terror, románticos, de perspectiva de género, problemática social de actualidad, humorísticos, cuentos infantiles y para adultos... De esa manera llega un día en el que miras hacia atrás y te das cuenta de que ya has recorrido un largo camino personal. Si ya has llegado hasta aquí, ¿por qué no seguir adelante?

¿Vértigo?
Fotografía propiedad de National Geographic.
Esta vez me estoy preocupando más de escoger los concursos adecuados. Esto significa no solo fijarse bien en las bases, sino también navegar por las redes buscando información sobre los concursos, sus convocantes o premios anteriores.

Que no se trata de desconfiar, pero ya os hablé de las convocatorias con bases chungas del tipo “El relato ganador queda en propiedad de este Ayuntamiento y si el autor lo quiere recuperar deberá dejar su mano derecha a cambio”, o "Todos los autores de los relatos no premiados, que no vengan en persona hasta este ayuntamiento, en horario de oficina, en los 3 días posteriores al fallo para recoger sus originales, nos ceden todos los derechos sobre su obra para siempre", o incluso "El premio se lo damos a uno, a no ser que lo declaremos desierto "clarostá", pero nos quedamos con quince relatos más para publicarlos, con los derechos de estos dieciséis relatos y las almas de sus respectivos escritores". Simplemente os aconsejo que leáis bien las bases, porque cosas como estas suceden aunque en las bases estén escritas con palabras más bonitas.

También os aconsejo que no hagáis como yo.


No dejéis los relatos para última hora ;). Por lo que sé, no soy el único al que le pasa que rara vez ve un relato propio como "terminado al cien por cien" aunque el resto de la humanidad no le encuentre mayores problemas. Pero si apuramos demasiado los tiempos, corremos el riesgo de enviarlo sin que esté revisado adecuadamente.

En cuanto a la información que se puede consultar en internet sobre los diferentes certámenes, sin hacer muchos esfuerzos yo me he encontrado con videos de algunos actos de entrega de premios o blogs de concursantes premiados, que te dan una idea de la seriedad esos concursos.

Vaya, me acabo de releer y casi hay un punto paranoico en estos consejos. Si algún día os cuento que estoy empezando a pegar recortes de periódicos por las paredes, por favor, paradme los pies ;).

Confiad.


En ocasiones hay que confiar en un completo desconocido.
Fotografía propiedad de National Geographic.
En fin, que una mañana te levantas pensando “Qué ganas tengo de escribir cosas nuevas inspirándome en lo primero que se me pase por delante”, y entonces te vienen a la mente las sabias palabras del cura Navarro que te dio clases de física, diciéndote con aquella voz grave e imponente “¿Y por qué no lo haces, mendrugo?”. Lecciones que da la vida, que valen para todo y para siempre.

A día de hoy, uno de mis relatos "La ofrenda" (microrrelato para ser exacto), ha quedado entre los 30 finalistas del I Certamen de Microrrelatos de Historia Francisco Gijón. Habiéndose presentado 347 relatos en total y tratándose del primer microrrelato que escribo en mi vida, para mí ya es un exitazo. Así que ¡ánimo y adelante! ¡Utreya Suseia!

Un abrazo.

Pablo

martes, 25 de junio de 2013

Desterrando el Síndrome de la Página en Blanco. Gente que, sin saberlo, te inspira, te anima y te acompaña.

¡Hola de nuevo!
  
En este último mes han seguido ocurriendo cosas maravillosas para los Cuentos de Caballería. No significa que estemos más cerca de la publicación… O sí, si tenemos en cuenta que todo el trabajo que realizamos sobre nuestras obras, no hacen sino mejorarlas día a día.

Hace un tiempo os hablé de lo difícil que me había resultado terminar la sinopsis de la novela. Finalmente, di por concluida la tarea dejando en una página la sinopsis del primer libro y en dos la del segundo. No estaba demasiado contento con ese resultado, pero no era capaz de ver otra opción, al tratarse temas tan diferentes (aunque íntimamente ligados) en cada libro.

Siempre que no estoy al cien por cien contento con el resultado de lo que he escrito, me obligo a mí mismo a separarme del texto. Leer y escribir otras cosas que no tengan nada que ver, olvidarme del manuscrito como cuando desconecto del trabajo al marcharme de vacaciones (tanto que a la vuelta no me acuerdo ni de las claves de los ordenadores).

GOCE (Gravity field and steady-state Ocean Circulation Explorer)
En este caso recuperé mi primera novela. Se trataba de un relato de  Ciencia Ficción escrito  sin mucha experiencia, plagado de errores e inacabado. Aquella novela con la que torturé a los amigos pidiéndoles que leyeran algunos capítulos hace algunos años.

La saqué del "desván de los sueños pendientes" y me propuse actualizarla y adecentarla para los concursos del año que viene. El primer problema que encontré fue que, con letra Times New Roman 12 y espaciado doble, llevaba escritas unas 250 páginas.
Un problema gordo si consideramos que, siguiendo mis esquemas, aún necesitaba 6 capítulos más para llegar al desenlace.
Un problema muy gordo si consideramos que la mayoría de los concursos exigen una extensión máxima de 200 páginas. Yo ya sabía de antemano que la tenía que recortar para ajustarme a los concursos, pero no recordaba que fuera tanto.

Venía de luchar con un texto de 196 páginas para resumirlo en 2, por lo que la idea de volver al maravilloso mundo de los recortes no me pareció demasiado atractiva. Al menos al principio. Porque en cuanto me puse a releer lo escrito, la historia me volvió a cautivar.
Yo amaba esa historia, quería contar esa historia. Pero quería contarla bien. Así pues, recogí todo el conocimiento (mucho o poco) que he ido atesorando en estos años y me propuse aplicarlo sobre aquella historia que escribí cuando tenía más voluntad que habilidad.

En la fecha en la que escribo estas líneas, ya he revisado cuatro capítulos y estoy bastante satisfecho con el resultado, después de haber recortado el texto en un 30% aproximadamente. Cuando digo recortar, no me refiero exclusivamente al número de palabras, ya que la revisión del texto ha implicado mucho más que un simple tijeretazo: Corregir texto, reescribir, reemplazar e incluso escribir nuevos contenidos.
Podría decir que me siento como un restaurador que trata una pieza con todo su cariño, puliéndola y cepillando la materia extraña que la oscurece, para que pueda mostrarse en todo su esplendor. De igual manera, me he esforzado para que la historia no pierda su intensidad, su consistencia, su sentido del humor… En definitiva, su alma.


Todo esto ocurría por aquellas fechas en las que se celebraba la Feria del Libro de Madrid. Una Feria a la que el niño que llevo dentro acude fascinado para conocer a los autores de los libros que más le gustan. Aunque hay que reconocer que, en ocasiones, uno también se lleva un chasco con según qué autor.

Feria del Libro de Madrid - Imagen propiedad de Rtve

Alguna vez, cuando he fantaseado con estar al otro lado del mostrador, me he visto sonriendo y dejándome los… La vida, para que la persona que ha comprado mi obra se vaya con una sonrisa en los labios y con la sensación de haber vivido una buena experiencia cara a cara conmigo. Qué mejor oportunidad tendría para preguntarle yo a mis lectores sobre el libro y aprender a hacer las cosas mejor. Es cierto que soy dado a enrollarme demasiado, pero como tampoco iba a tener la cola de firmas de María Teresa Campos, no creo que hubiera demasiado problema.

El caso es que en esta Feria no solo buscaba firmas, o estrechar alguna que otra mano (a ver si se me pegaba algo de talento por vía transdérmica). Esta vez fue un poco más especial. Pude saludar a algún escritor conocido (¿os acordáis del guionista?), hablar directamente con editores que están apostando por autores españoles de fantasía y disfrutar de varias experiencias mágicas (no sabría definirlas de otra manera), entre las que destacaré una.

«Estaba en la cola de firmas de un famoso presentador de televisión. Me encontraba bastante agitado después de haber recorrido el Paseo de Carruajes del Retiro a toda prisa, pensando que no llegaría a tiempo a la firma. Pero el hecho de haber conseguido llegar a tiempo tampoco me ayudaba a serenarme precisamente, porque tenía la intención de hablar con él sobre los Cuentos de Caballería.

El miedo estaba ahí (ya sabéis dónde) atenazando, pero la oportunidad también estaba delante de mí. Hablar de algo personal (fruto de mi esfuerzo y al que tanto cariño tengo) con alguien a quien realmente no conozco, en un espacio reducido de tiempo, a priori  tenía más probabilidades de acabar en desastre que en éxito.
Temblando como un flan, me presenté como uno (de sus miles de seguidores) que le mandó cierto tuit referente a los Cuentos de Caballería, del que él hizo retuit.

Esa fue mi carta de presentación (no sé si se puede hacer peor).

Los ojos se me abrieron como platos cuando me dijo que se acordaba del tuit, aunque no me quise dejar llevar por la emoción, pensando que se trataba de una mentira piadosa. Pero entonces, con un “no te prometo nada”, bajo su firma escribió un correo electrónico para que le enviara mi manuscrito.

De esa forma, volví a casa feliz. En primer lugar por haberme enfrentado a mis miedos y haberme lanzado a agarrar la oportunidad. Y más aún después de haber visto mi esfuerzo recompensado con un resultado tan positivo.

Un par de días después le remití la novela (tranquilos, en esta ocasión me presenté de una forma más decente), y en poco más de 24 horas, este señor cumplió con lo que se había comprometido: reenviarla a su Editorial.

Pensar que alguien que debe estar bastante ocupado en su vida profesional/personal, ha encontrado un hueco para enviarme un correo electrónico de respuesta (¡A mí!, al tío “mindundi” que llegó sudado y tembloroso hasta su caseta de firmas), hace que se haya ganado con creces mi respeto y mi admiración. Y no estoy hablando de que sea mejor o peor persona (que no nos conocemos de nada… Aunque alguna vez nos hayamos retuiteado ;)). Estoy hablando de que, según mi forma de pensar, me ha demostrado que es un verdadero PROFESIONAL: alguien que se esfuerza en cumplir aquello con lo que se ha comprometido, aunque sea con un desconocido que pasaba por allí.


Este señor trabaja con una gran Editorial por lo que, siendo realista, las posibilidades de que mi obra vea la luz siguiendo ese camino son escasas. Pero ¿recordáis cómo empezó esta historia? Exacto, con las probabilidades en contra.»

Todas estas experiencias positivas han sido el descanso y la recarga de confianza que mis neuronas necesitaban. Así pues, con ilusiones renovadas, he vuelto a trabajar sobre los Cuentos de Caballería. Le di otra vuelta a la sinopsis con excelentes resultados y he encontrado nuevos concursos, editoriales y agentes a los que dirigirme. De todo ello ya hablaremos otro día, que por hoy creo que ya os he retenido mucho tiempo frente a la pantalla.

No suelo mencionar los nombres de los implicados en estas anécdotas, ya que no cuento con el permiso para hacerlo y me da cierto apuro. Lo que quiero transmitir con estas experiencias personales, sobre todo, es un mensaje de esperanza, de ilusión y de perseverancia en el trabajo realizado.

Un abrazo.

Pablo.

martes, 7 de mayo de 2013

¡Felices 3.000 visitas del Blog Cuentos de Caballería! La primavera, la creatividad altera.

Qué mejor forma de comenzar el mes de mayo que con ¡3000 visitas!


3.000 visitas de Cuentos de Caballería

Quiero daros las gracias a todos los que leéis este blog. Espero que también encontréis en él alguna información que os ayude en vuestra experiencia como escritores. Y si es así, que la compartáis para ayudar a otras tantas personas que puedan andar tan perdidas como lo hemos podido estar nosotros ;).

Estoy encantado de ayudaros, responder a vuestros comentarios, escuchar vuestras sugerencias y aprender compartiendo mis sueños y manías con vosotros. Y si todo eso no es posible, por lo menos entreteneros un rato.
  
Aunque este Blog está pensado más para ser compartido en aquellos lugares del mundo donde se habla la Lengua de Cervantes, muchas de las visitas provienen de países anglosajones. Por ese motivo he introducido un traductor (por ahí abajo a la derecha), que permite traducir el Blog de los Cuentos de Caballería, igual de mal, a decenas de idiomas. Y digo “igual de mal”, porque la entrada titulada “La (maldita) Sinopsis”, ha sido traducida al inglés como “The (fucking) Synopsis”. ¿De verdad no había otra alternativa menos malsonante, Señor Google? ¡Por favor, que este blog lo lee gente de nivel! ;).

Hace unos días tuve una agradable conversación con un paciente, guionista de un exitoso programa de televisión. El paciente en cuestión, aprovechó la consulta para hacerme promoción de su último libro, que ya me he comprado y que estoy disfrutando mucho… Como veis, es un guionista bueno, de esos que te llevan al huerto ;). El caso es que yo tampoco pude resistir la tentación de tener un escritor recién publicado delante y no abalanzarme sobre él, cual tigre sobre gacela coja en un documental de la 2.

Mientras una parte de mi cerebro enviaba señales a mis labios para que articulasen las palabras de forma coherente y sosegada, pretendiendo dar una buena impresión a la par que obtener información literaria de calidad y de primera mano, la otra mitad de mi cerebro, mucho más primaria, repetía al más puro estilo neandertal, “Yo novela. Publicar quiero. ¡Cómo, cómo, cómo, cómo!”.  

Las casualidades no existen. Las oportunidades están ahí.


Si tenemos los ojos bien abiertos las veremos cuando pasen, y solo dependerá de nosotros si alargamos la mano, o no, para agarrarlas.

Como os digo, tuve una agradable conversación con él, en la que hablamos sobre lo mal que está el sector de la Literatura (a decir verdad, esa parte no fue tan agradable), y eso que la Literatura Juvenil es de las que mejor ha aguantado el golpe de la crisis. Por lo general, las Editoriales están publicando con cierto retraso a sus autores. Es lógico, si obtienes menos beneficios, te arriesgas menos, publicas menos variedad de obras y algunas te las reservas de un año para otro. Es lo que le respondía a Alejandro, otro escritor en busca de Editor, en un comentario suyo de este Blog. Lo lógico es que en primer lugar vean la luz las obras que tienen pendientes de publicar de autores consagrados, mediáticos, compromisos, etc… Y después, si acaso, iremos nosotros.

Al final me dio un buen consejo: concursa. Yo ya había dado por terminada mi labor de buscar concursos hace días, al no encontrar ninguno publicado que se adecuase a los Cuentos de Caballería. Pero como digo, las casualidades no existen. Volví a mirar y descubrí que acababan de publicar varios certámenes interesantes en los que participar. Quizás no ganemos… ¿Quizás?, qué narices ;)… Pero es cierto que, tal y como están las cosas, posiblemente sea la forma más probable de que alguien de una Editorial lea nuestro manuscrito completamente.

Así pues, mi primavera hasta el momento se podría resumir de la siguiente manera:

Qué mejor forma de celebrar el Día del Libro que imprimiendo algunas copias de los Cuentos de Caballería.

Qué mejor forma de celebrar mi cumpleaños que llevando unos 15 kilos en copias hasta la oficina de correos para hacerlo llegar a diferentes concursos.

Qué mejor forma de aprovechar los madrugones impuestos por los “horarios biberoniles”, que trabajar en un video-cuento para regalar a mi chica en su primer día de la madre.

Pues eso, Sabina, que no te han robado el mes de abril, que lo tenía yo todo “pa” mí “acaparao”. Pero si quieres te dejo mayo, que es cuando yo empiezo con la alergia.

He tapado prudentemente, con la antigua técnica del post-it,
ciertos datos relevantes como el seudónimo, ya que si no
tendría que mataros a todos y ya os he cogido cariño.
No me miréis así, son cosas de los concursos ;).

3.000 abrazos y gracias por estar ahí.

Pablo.

martes, 16 de abril de 2013

Pequeñas inversiones, grandes ilusiones. Viendo el diente al dragón.


Después de mucho tiempo, vuelvo a enfrentarme a los viejos fantasmas del envío de manuscritos por correo. Aunque hasta ahora nunca había enviado un texto tan extenso. La verdad es que me resulta curioso cómo en pleno siglo XXI, en la era post cataclismo Maya, muchos concursos continúan solicitando el envío de manuscritos impresos. Quizás lo hagan con la intención de disuadir a aquellos escritores que no estén tan interesados en sus premios como para no invertir 25€ en presentarse, o quizás es que haya algún vándalo que se dedique a bombardear las direcciones de correo electrónico de los concursos. Lo que sí es seguro es que, a 25€ aproximadamente por convocatoria, no muchos bolsillos se pueden permitir ahora mismo presentar su novela a 3 o 4 concursos.

Redondeando, a mí las cuentas de mover la novela, sin contar las copias realizadas en su día (correctores, lectores cero y, la mejor inversión: las copias que se utilizaron para las actividades de animación a la lectura en un colegio de Madrid (en esta entrada te cuento mi experiencia)), me salen de la siguiente manera:

10€ en paquetes de folios de 80grs. Espero que sean bien reciclados.
20€ en cartuchos de tinta. Impresora vieja = consumibles caros.
16€ en encuadernaciones. Presentación cuidada, ante todo.
4€ en formatos digitales. Cds del chino, que alababa la calidad de su producto (800 Mb) mientras que a mi me daba vergüenza confesarle que sólo iba a meter un PDF por Cd. Tampoco es cuestión de ir por ahí causando risa.
19€ para los envíos de los manuscritos. En algunos casos por duplicado.
4€ en sobres para el envío de manuscritos. No vaya a ser que llueva y se emborrone la tinta por el camino,


Creo que con esto ya está todo. Los precios están redondeados, tampoco vamos a ir al detalle, pero grosso modo (en cursiva y sin la “a”, como dice la RAE), hablamos de unos 73 euritos. Creo que han sido una buena inversión, es la primera que hago, y va cargadita de ilusión. Soy consciente de que este es un camino muy difícil, pero ya habrá tiempo para el desánimo. Por supuesto que no pierdo de vista la cantidad enorme de escritores que también comenzaron un camino en busca de la publicación de sus obras, y jamás tuvieron éxito. Quizás haya emprendido un viaje que no termine en el mejor de los lugares, pero creo que el valor de una vida no está en conseguir los mayores logros al final del viaje, sino en ser capaz de ir compartiendo la felicidad por el camino.

En ser el protagonista de tu propia aventura.

Un abrazo.


Esta es tu última noche en este calabozo, mi pequeño amigo. Al amanecer abrirán esa puerta de roble y te echarán al patio del dragón, que seguramente acabará contigo de un solo bocado. ¿Por qué sonríes, entonces?
¡Voy a ver un dragón! ¿No te parece genial?

Testimonio del preso que acompañó a Tamund Cienbolsillos, extraído del capítulo XIII de su biografía, «El duende que hizo reír a un Dragón».

martes, 9 de abril de 2013

El Informe de Lectura, el Lector Profesional y un Servidor que pasaba por allí.

El Informe de Lectura es un resumen del libro con comentarios y valoraciones.



Se trata del documento que realizan los lectores editoriales, y de su dictamen depende si la novela llega a manos del editor (el que al final va a jugarse los cuartos por nosotros) o al contenedor de reciclaje más cercano (permitiendo así que nuestra obra se reencarne en otra cosa más productiva). Ya veis que en cualquier caso nos espera un final feliz, así que sin desanimarse ;).


Si os acordáis, la correctora profesional me propuso encargar un Informe de Lectura como medio para facilitar el acceso a las editoriales (os lo conté en esta entrada del blog). Estuve buscando por internet y encontré ofertas que iban desde los 50€ hasta casi los 300€. Los que ofrecen los más caros, a veces, son unos cachondos sin escrúpulos. Me explico: suelen ser editoriales (no muy grandes, por no decir más bien pequeñas o desconocidas, o de coedición) que, ya que les pagas una cantidad notable de dinero, te hacen el informe, así como una serie de valoraciones para mejorar tu obra y, por supuesto, una oportunidad para publicar con ellos, siempre y cuando les guste, claro está. Es decir, juegan con la “promesa” de que valorarán editarte. Habrá gente que pague 300€ solo por la oportunidad de acceder por ese medio a que un lector editorial le lea la novela, aunque luego le diga que no es adecuada para su edición… Eso me parece que es hacer negociete con las ilusiones de la gente a la que le gusta escribir.


Si te decides a pagar por un Informe de Lectura, infórmate bien para comprar solo eso: un buen Informe de Lectura.


Todo lo demás es humo y promesas. Si una Editorial necesita esas artimañas para atraer clientes para sus informes o para publicar con ellos… Parece que lo que realmente quiere es vaciarte el bolsillo. Mucho cuidado con la vanidad, porque hay mucho timador que se aprovecha de eso, y después tocará tragarse el orgullo y denunciar que te han hecho el toco mocho o el timo de la estampita…



A mí me surgieron algunas dudas, para las que no encontré respuesta, sobre la fiabilidad de dichos informes. ¿Qué clase de peso tendría un Informe de Lectura realizado por “connosotrosvasavendermáslibrosqueharrypotter.com” ante una editorial que cuenta con su propio departamento de lectura, por mucho dinero que me hubiera costado? Por otro lado, ¿un informe de lectura pagado por el autor sería realmente objetivo? Porque entendería que, ya que pago, resaltaran un poco más los puntos fuertes de la novela, de cara a venderla a las editoriales. De hecho, he encontrado algunos ejemplos en las redes de autores que autoeditan sus novelas y, como maniobra comercial, exponen Informes de Lectura favorables… Pagados, claro está… Suena un poco a “Mi novela es lo mejor que te ha pasado. Que no lo digo yo, que lo dice este tío que es un profesional del sector”. 

Y si yo pienso en que existe cierto amaño en esos Informes, que soy un ignorante en estas lides, qué no pensarán los comités de lectura editoriales al respecto… Aunque, por esa misma ignorancia, a lo mejor me equivoco y sí que es recomendable hacerlo; tampoco quiero quitar el pan a “connosotrosvasavendermáslibrosqueharrypotter.com” ;).

Siendo un poco más concreto, cuando nuestro manuscrito llega a una Editorial (que esté abierta a recibir manuscritos, me refiero), el Informe de Lectura que realiza el lector profesional es un documento de no más de 6 páginas donde el lector resume el argumento del libro, valora su calidad literaria, lo engloba en un género, puntúa su originalidad y lo sitúa dentro de la línea editorial de la empresa. 
Como ya comenté en otra ocasión, es importante conocer la línea de las Editoriales para enviar nuestro manuscrito a las adecuadas. Si el Informe es positivo, nuestra obra entrará en un proceso de lecturas cruzadas para contrastar opiniones y, al final, el editor decidirá si lee él mismo el texto. Y todo esto sin que el autor tenga que pagar ni un duro. Eso es lo normal.

¿Y quién es ese Lector Profesional que tiene nuestras ilusiones en sus manos?


Pues suele ser un profesional, lector compulsivo vocacional, al que pagan por cada Informe (o por lotes de X informes), y según con quien trabaje, no necesariamente le pagan bien. Si nosotros enfrentamos nuestro manuscrito al ojo crítico del Lector, el Lector hace lo mismo de cara al Editor, con las mismas exigencias en cuanto a corrección y pulcritud. Pero su función no es la de vender nuestra obra, sino ser asépticamente crítico. Desde la neutralidad, si sus Informes favorables son bien recibidos por el Editor, más prestigio profesional para él, y no digamos si descubre a un nuevo Harry Potter. No nos equivoquemos, al final quien paga toda la fiesta (publicaciones, Informes de Lectura, etc…) es el editor, así que es él, o ella, también quien toma las decisiones sobre qué se publica y qué se rechaza. Seamos pues respetuosos con los Lectores Profesionales, que ellos son un eslabón más de la cadena Editorial.

Y si hay algún lector en la sala que esté leyendo este alegato en defensa de su trabajo, a la par que tiene mi manuscrito en sus manos, espero que asépticamente, neutralmente y objetivamente, lo tenga en cuenta a la hora de realizar su Informe de Lectura ;).

La estructura de un Informe de Lectura depende de la Editorial. 


En ocasiones piden a los Lectores puntuaciones de 1 a 10. Pero más o menos podría ser la siguiente:

-Datos técnicos.
-Título original.
-Autor o autores.
-Editorial o Agencia original.
-Idioma o lengua original.
-Impresión general de la obra
: en unas líneas.
-Sinopsis del argumento: Por lo menos este trabajo te lo ahorras ;). Si quieres conocer mi experiencia con la "maldita" sinopsis, la encontrarás en esta entrada del blog.
-Tratamiento de los personajes: descripción y valoración de los personajes protagonistas y secundarios.
-Temas principales y secundarios: separados y remarcados por separado.
-Lenguaje, técnica literaria y estilo.
-Factores positivos que destacan: en no más de tres líneas
-Factores negativos que destacan: otras tres líneas
-Valoración literaria y comercial: punto crítico donde es importante la imparcialidad… Y que consideren nuestra novela como una buena inversión ;).
-Público: lectores potenciales o población diana, que dirían en otros campos científicos.

 
Y hasta aquí todo lo que he aprendido sobre el Informe de Lectura, antes de decidir no hacerlo, por lo menos por ahora… Igual me caigo con todo el equipo ;). A los que estéis en la duda de si encargarlo o no, espero haberos arrojado algo de luz.

Un abrazo.



Actualización a junio de 2016:

Para todos los que os habéis interesado por el asunto de en qué merece la pena gastarse nuestro dinero, a la hora de publicar (que cuesta mucho ahorrarlo como para tirarlo en cualquier sitio)... Amigos y amigas, hoy puedo decir que finalmente contraté un informe de lectura. Pero no un informe de lectura por sí mismo. Me explico:

Después de mucho buscar por las redes, encontré el proyecto creado por la escritora Ana González Duque (Marketing Online para Escritores). A pesar de su nombre, gracias a esta plataforma no solo aprendí lo que hay que hacer para obtener cierta visibilidad como autor en las redes, y los errores que hacen que una novela pueda fracasar de base. Además conocí a otros escritores, profesionales del sector editorial y blogueros, que me ayudaron de maneras diferentes a llevar a buen puerto esta aventura de autopublicar"La caja de Bernit".

Marketing Online para Escritores

El "Yo me lo guiso, yo me lo como" tiene sus límites razonables (en mi caso fueron la corrección y la ilustración, porque al final aprendí a maquetar y creo que el resultado fue bastante bueno... vosotros juzgaréis, jeje), así que finalmente tuve que rascarme el bolsillo. Al fin y al cabo, el camino de la autopublicación es un camino de emprendedor, y un buen emprendedor procura rodearse de los mejores profesionales. Y no, si quieres hacerlo bien no es barato... ¡Pero bendito el día en que contraté a un corrector! No solo la novela mejoró, sino que además aprendí un montón de sus correcciones y de sus comentarios. Y, como decía en el primer párrafo, su trabajo incluía un informe de lectura.

Pero me remito a la idea principal: yo quería un buen corrector y contraté a un buen corrector. Después de mi experiencia, me parece que muchas editoriales de coedición corrigen, maquetan, publican e imprimen por precios irrisorios... Y claro, a veces pasa lo que pasa... Lo menos que puedo hacer es contarte mi experiencia personal y aconsejarte que te informes bien de cómo está el mercado antes de gastarte ese dinero que tanto aprecias, y que pagues por lo que realmente quieres obtener. Si a partir de ahí surgen otras oportunidades, o conoces a otras personas que mejoran tus vida como escritor o tus expectativas, ¡perfecto!... Pero como mínimo, asegúrate de que obtienes aquello que buscabas, y con la calidad adecuada por lo que pagas. Que no te vendan otras cosas.

Abrazos.

jueves, 4 de abril de 2013

La Propuesta Editorial. Vender Meninas, que no churros.

La Propuesta Editorial es el método más apropiado para dirigirse a una Editorial o a un Agente Literario. Es otra de esas cosas que el común de los mortales no conocíamos hasta que se inventó internet para que pudiéramos indagar en él, y aprender a hacer ciertas cosas correctamente. También se considera el procedimiento adecuado para remitir otro tipo de obras, como guiones (esto va por ti Ginexin;)).




Se trata de algo bastante lógico. Imaginaos que un día llaman a la puerta de vuestra casa, y allí encontráis a un chico de sonrisa cálida y ojos cargados de ilusión que os deja un manuscrito de doscientas páginas con un “Hola, me llamo Pablito. ¿Te podrías leer esto y decirme qué te parece?”. Con ese procedimiento solo podemos castigar a nuestros amigos más cercanos, y ni siquiera algunos de ellos llegarán a leerse nuestra novela, algo lógico considerando el esfuerzo que les estás pidiendo. Si no hay que ser pesado ni desagradecido con quienes desinteresadamente te ayudan, mucho menos con alguien a quien lo que le interesa es encontrar un producto que se venda como churros. Y ahí es donde entra en juego la Propuesta Editorial.





Si buscáis por la red, veréis una entrada muy común que dice algo así como “Las 9 cosas que nunca deben faltar en tu propuesta editorial”. Y digo muy común porque básicamente se han dedicado a copiar y pegar algo que debió escribir alguien, vete tú a saber cuándo. Si me lo permitís, os contaré mi experiencia al respecto, por si os puede servir en un futuro.

La Propuesta Editorial es algo que yo comparo con una entrevista de trabajo


Tenemos que demostrar que podemos ofrecer algo valioso a una empresa, que como todas, busca obtener algún tipo de beneficio.

Huelga decir que hay que cuidar al máximo la presentación (hay que poner guapa la novela y perfumarla), las faltas de ortografía (imperdonables) y el lenguaje (ante la duda, mejor un lenguaje formal y escueto, que desenfadado y extenso). Mi opinión personal es que es mejor usar un lenguaje sencillo y directo. Por las redes he encontrado algunas Propuestas que, no es por criticar, pero parecían estar diciendo “Oh alimañas de la Tierra, soy el nuevo Antonio Gala y ninguno de vosotros, pobres desgraciados, os habíais dado cuenta hasta ahora. Sentíos felices porque los hados me han llevado a posar los ojos en vuestro humilde Grupo Planeta.”

En líneas generales podríamos decir que la Propuesta Editorial ha de incluir una carta de presentación, una descripción de la obra, a qué género pertenece, a qué público va dirigida, a que otras novelas se parece y en qué difiere de ellas, qué interés comercial puede tener tu novela e incluso tu capacidad de promoción de la misma. Este es un resumen simplificado de los famosos 9 puntos. Y es que alguno de esos puntos está al alcance de agentes editoriales y poco más. Si no recuerdo mal, incluso aconsejaban aportar algo parecido a un estudio de mercado editorial, en el que defiendas el lugar de tu novela entre los competidores… Si queréis más información al respecto, podéis pinchar AQUÍ (más técnico) o AQUÍ (más coloquial y resumido). Aunque, como os digo, son muchos los lugares donde podéis encontrar información.

Michael J. Totten: The Void
Generalmente también hay que incluir una Sinopsis y una muestra de escritura de un par de capítulos. Por lo que dicen los que más saben, todo esto no ha de superar las 15 páginas.

Pensad que estáis vendiendo un producto. Vale, es un poco frío llamar así a nuestro pequeño retoño al que tanto cariño le tenemos, pero si lo que quieres es verlo algún día publicado, más vale que te esfuerces en venderlo bien. Y piensa además, que aunque tu novela sea una obra maestra hay muchos factores que no están en tu mano, como por ejemplo los temas de moda: si elegiste ofrecer una novela sobre vampiros dos años después del estreno de la última peli de Crepúsculo, fracasaste.   

Como en cualquier entrevista véndete bien, pero también se realista cuando escribas sobre tu capacidad de promoción. Aunque tengas buena capacidad de promoción personal (contactos en el mundo literario, acceso a medios de comunicación, influencia por medio de las redes, blogs…), o seas íntimo amigo de diez escritores y de un concejal, al editor le va a dar igual a no ser que esos amigos te vayan a comprar diez mil novelas.

En fin, hasta aquí mi experiencia con la Propuesta Editorial. Sinceramente, salvando el escollo de la Sinopsis, del que ya os hablé en esta entrada, escribir una Propuesta Editorial no es tan complicado (al fin y al cabo hemos sido capaces de escribir previamente una novela, ¿no? Eso sí es un reto difícil).

Muchos ánimos a todos los que estéis dando pasitos como yo, en la búsqueda de un editor para vuestra novela. Poco a poco hacia adelante y, como siempre, sin estrés.

Un abrazo.

Pablo.

lunes, 25 de marzo de 2013

La (maldita) Sinopsis.

La Real Academia de la Lengua Española, define la palabra Sinopsis como “Exposición general de una materia o asunto, presentando sus líneas esenciales”… Después de una semana de trabajo sobre la misma, creo que tengo derecho a exponer mi propia definición, que sería algo parecido a “Traumática experiencia que consiste en coger ese  texto sobre el que has estado trabajando durante dos años y podarlo para que su extensión no exceda de dos páginas, y que además permita que alguno de tus amigos cercanos, que aún no haya leído tu novela, sea capaz de hacerse una idea atractiva de la misma a la par que se la destripas sin miramientos”.
En este caso estoy hablando de una Sinopsis Técnica, no una comercial, que es el formato que he elegido para enviar a las editoriales. En una Sinopsis Técnica se cuenta con detalle la trama principal, incluido su desenlace y muchos detalles y sorpresas que consideras que podrían llamar la atención al departamento de lectura de la editorial. En cambio, una Sinopsis Comercial es la que podemos leer en la contraportada de cualquier libro: un breve aperitivo que deje al lector con ganas de más. En algún sitio leí que una editora prefería que los autores le enviaran este tipo de sinopsis. Observando que algunas editoriales apenas piden un par de capítulos como muestra de escritura, he pensado que con una sinopsis técnica tengo más posibilidades de mostrar, léase vender ;), mejor los “Cuentos de Caballería” al lector editorial.


Hacer una sinopsis de algo que has escrito es un ejercicio saludable.


Pero también es saludable hacerse una limpieza bucal al año y no por ello es menos doloroso. Yo antes vivía feliz en mi ignorancia, escribiendo una novela en la que las diversas historias de doce personajes  se iban cruzando entre sí. De esa forma se tejía un relato mucho mayor que la suma de sus historias, en el que ocurrían cosas maravillosas que alteraban incluso la vida del mundo en el que vivían. Pero entonces apareció ella: la sinopsis. Esa criatura cruel que te exige exponer, mejor dicho desnudar, con todo lujo de detalles la trama principal de tu novela y barrer del medio el resto de tramas secundarias, por mucho que estas hayan influido para que la trama principal se resuelva tal y como la habías pensado.
Mi proceso ha sido más o menos el siguiente. En primer lugar, condensé  todo posible la historia principal así como los detalles más importantes de las secundarias. Llegado este punto, había conseguido contar casi doscientas páginas de historia en apenas cinco. Aún había que recortar bastante, por lo que de esas tramas secundarias arranqué otro buen puñado de detalles, como quien despeja la X de distintos puntos de una ecuación. Después de todo ese esfuerzo aún no había conseguido rebajar la sinopsis de las cuatro páginas. Pero el ejercicio mental debió remover alguna neurona, porque al día siguiente fui capaz de trabajar el texto de nuevo hasta llegar a las tres páginas de extensión.


Pese a todo, no estoy bastante satisfecho del resultado, en cuanto a la extensión, me refiero. Todas las recomendaciones que he leído sobre cómo escribir una sinopsis hablan de que ésta no debe superar las dos páginas, y temo que pueda ser un inconveniente no haberme ceñido a esa pauta, pero me resulta del todo imposible bajar de las tres páginas.
Al final ha quedado de la siguiente manera: una página para el primer libro y dos para el segundo. Y es que, aunque se trate de una única novela autoconclusiva, la historia que se relata en el primer libro y la que se cuenta en  el segundo, son suficientemente independientes como para que sus sinopsis también lo sean. Yo estoy convencido, ahora solo tengo que convencer a los comités de lectura de las editoriales :(.
Y la sinopsis es sólo una de las partes que forman una Propuesta Editorial. Pero eso es algo de lo que os hablaré en otra entrada. Los desahogos como las alegrías, se disfrutan más de uno en uno.
Un fuerte abrazo. Si la Propuesta Editorial lo permite, no tardaré tanto en escribir la próxima entrada y contaros lo divertido que es ese nuevo reto ;).
Pablo.

domingo, 10 de marzo de 2013

Recopilación de consejos a la hora de publicar.





Navegando por las redes, he encontrado decenas de lugares donde escritores, editores y lectores comparten sus experiencias sobre el momento de buscar editor. La cantidad de opiniones y consejos que se pueden leer es abrumadora. Algunos en la misma línea, otros se contradicen entre si, y otros son enormemente útiles. Creo que la mejor forma de agradecerles la ayuda que me han prestado es compartiéndolo con vosotros. Aunque es posible que alguno de vosotros ya haya estado por esos lugares inhóspitos dando vueltas como yo ;).






Las recomendaciones que me han parecido más útiles son:


Elegir bien la Editorial. Por poner un ejemplo, no veo yo los Cuentos de Caballería publicados en La Sonrisa Vertical. Por lo menos, no esta versión de los Cuentos de Caballería. El consejo es que te fijes bien en la línea editorial o en las colecciones que pueda tener una editorial grande, y que indiques incluso en cuál de sus líneas sitúas mejor tu obra.

Enviar un manuscrito en un formato cómodo de leer. Sin muchas complicaciones, una Times New Roman o Arial 11 con interlineado de 1,5 es adecuado.

Título atractivo y adecuado. Esto es algo que siempre me ha parecido complicado, por lo que suelo buscar cosas sencillas. Por ahí recomiendan no revolverlo demasiado, “El robo de los Ghaurlumantes del País de Yahadapadú”; buscar rimas incómodas, “La mariquita pepita”; o no adecuarse a la línea editorial, por ejemplo, enviar a Minotauro una obra titulada “Lluvia de piruletas”. Yo en uno de estos puntos he caído alguna vez, pero no os diré en cuál por vergüenza ;).

Realizar una carta de presentación. Breve, concretando quién eres y qué estás mandando. No hay que tratar de quedar como el nuevo Tolkien, ni pelotear al editor, ni reseñar ninguno de nuestros logros literarios del nivel “Soy el ganador del concurso de relatos breves del barrio de Tetuán”. De hecho, nuestro palmarés importa poco, si no nos conocen directamente por haber ganado algo realmente grande.

Incluir sinopsis o resumen, lo que nos pida la Editorial. Puede parecer fácil, pero yo estoy haciendo ahora mismo un resumen, y me parece bastante complicado. Al principio quieres poner muchas cosas que te parecen importantes (el texto es tuyo: TODO TE PARECE IMPORTANTE). Hay que ser muy objetivo y separarse de la obra lo suficiente como para sacar lo accesorio del resumen y quedarte con las ideas clave. En mi caso, estoy dando a leer el resumen a personas que conocen el texto y a otras que no lo conocen. Si alguien que no ha leído la novela, no es capaz de entender y disfrutar el resumen, no lo estás haciendo bien. Piensa también, que el Comité de Lectura de una Editorial no tiene por qué leerse tu obra completa, necesariamente. Tratar de sacar lo esencial de la novela, me parece incluso un ejercicio sano, pero pensar que eso será la presentación del libro requiere un esfuerzo importante. Por un lado, quieres dar una buena impresión y, por otro, no quieres desvelar ningún acontecimiento que destripe la novela al lector. Por no hablar de lo triste que es ver condensadas más de 150 páginas en algo más de una página. Complicado, pero escribir también va de eso, de enfrentarse a desafíos. Si quieres saber más sobre mi lucha con la sinopsis, podrás leerlo en esta entrada del blog.

Las sagas disuaden de ser editadas. Pedirle a un Editor confianza para una novela tuya, es muy diferente que pedírsela para una trilogía. Es mejor ofrecer una obra autoconclusiva y que el lector pudiera escribir en su informe “Mola mogollón, y además podría tener segunda parte”.

Muy importante: incluir en la misma obra tus datos personales y la forma de contacto. Y cuando digo la misma obra, es en una de sus páginas. Si la pones aparte, en otra hoja o en una tarjeta, te arriesgas a que esta se pierda.

Tener un poquito de mano izquierda con el tema del registro. Una cosa es registrar tu obra y otra cosa es ponerlo explícitamente, para que lo lea el receptor. Suena a algo así como “Mucho cuidadito conmigo, que como vea algo editado por ti, medianamente parecido a mi novela, tiro de navaja y te echo las tripas a un cesto”. Con la cantidad de manuscritos que reciben, si estuvieran interesados en plagiar, saldrían en las noticias cada quince días.

Y hasta aquí, llega el refrito que he hecho con los mejores consejos que he encontrado por las redes. Espero que os sirvan de ayuda. Por mi parte, aún tengo una carta de presentación, un resumen y una sinopsis pendiente, antes de salir al mundanal ruido.

Si ahora mismo te encuentras enfrascado en el maravilloso mundo del concurso literario, tal vez te interese leer mi experiencia al respecto. La encontrarás en este artículo.

Si, por el contrario, estás interesado en hacer una buena Propuesta Editorial, te explico en qué consiste en esta entrada del blog.

Y si has oído hablar del famoso Informe de Lectura, pero aún no sabes lo que es, quizás te interese leer este otro artículo.

Vaya, me acabo de dar cuenta de que si buscas “Cuentos de Caballería” en Google, este blog ya sale como la quinta entrada. La cuarta es un ensayo de un tal Miguelpo2419 con el que no tengo nada que ver… A ver si le gano ;). Bueno, contando que hace unas semanas había que irse unas cinco o seis páginas para encontrarme, no está mal. Será una tontería, pero hace ilusión.

También quería dar gracias a los que se interesan por este Blog desde fuera de España. No deja de sorprenderme cómo un blog tan sencillo como este, ha recibido este mes 67 visitas desde Colombia, 30 visitas desde EEUU, 20 de México, Argentina, Venezuela… De todas formas, seguro que los bots que circulan por la red también tienen mucho que ver con estos resultados.

Un fuerte abrazo a todos, de todos los lugares.

Pablo.



"La curiosidad es la sabiduría del gnomo, y también su principal causa de muerte".

Viejo proverbio gnomo.

lunes, 25 de febrero de 2013

¡Corrección profesional recibida! Preparándome para la Batalla.

Muy buenas a todos y a todas.
Después de tres semanitas, estoy de vuelta en el mundo bloguero. Ya tenía ganas de escribiros para compartir con vosotros todas las cosas buenas que me han ido pasando estos días.

En primer lugar, y como no podía ser de otra forma, quería compartir con vosotros el nacimiento de mi pequeña brujita particular. Me he propuesto crear un cuento breve con cada anécdota de su vida. De alguna manera tengo que agradecerla todo lo que aprendo cada día a su lado.




Por otro lado, tal y como dice el título de la entrada de hoy, he recibido la esperada respuesta de una correctora profesional, sobre los Cuentos de Caballería. Poco a poco, me voy preparando para salir ahí fuera a enfrentarme a los peligros del mundo editorial.





¿Cómo llega el manuscrito de un humilde escritor a las manos de una experta correctora?


Permitidme que os lo cuente.

En abril del año pasado terminé por fin de escribir la novela. Ante la buena aceptación que tuvo el primer libro de la novela en un colegio, una amiga me propuso hacerle llegar el manuscrito a otra íntima amiga suya, que trabaja como correctora profesional en una empresa relacionada con el mundo editorial. ¡Desde luego, no puedo quejarme de mi suerte! Antes de enviárselo, le di un nuevo repaso al texto, ya que quería asegurarme de que tuviera el menor número de errores posible, y en verano se la envié.

Han sido varios meses de tensa espera, para desgracia de mis uñas, pero hay que contar con que se trataba de un favor que me estaba haciendo alguien a quien no conocía de nada, y que podría estar pensando algo así como: “En menudo marrón me ha metido mi amiga”. Por otro lado, esa falta de implicación emocional que sí tienen mis amigos que han leído y corregido la novela, haría más fácil a esta correctora el darme una opinión más cruda sobre mi manuscrito, sin preocuparle demasiado si yo luego me quedo llorando por las esquinas.

Quiero compartir con vosotros alguna de sus apreciaciones, porque más que llorar, esta correctora me ha invitado a seguir soñando, y este éxito también es de quienes me acompañáis en esta aventura:

“En general está muy bien, bastante mejor que otros textos que he leído, la verdad…”

“En cuanto a la historia, la verdad es que me ha gustado bastante. Aunque hay momentos en los que parece que pierde un poco de ritmo, lo recupera rápidamente. Los personajes son atractivos, tiene detalles de estilo que me han gustado… Sí que le veo posibilidades de que la publiquen, aunque ahora las cosas no estén precisamente fáciles para publicar una novela juvenil…”

Lo siguiente que me aconseja es encargar un Informe de Lectura. Se trata de un resumen del libro con comentarios y valoraciones para aportarlo junto con el manuscrito a las editoriales, porque es posible que así me hagan más caso. Aunque las correcciones que me ha hecho han sido sencillas (se trataba de un favor, así que tampoco iba a exigir más), he aprendido mucho y estoy bastante contento. En este artículo os cuento más sobre en qué consiste un Informe de Lectura.

Como buen novato, he estado consultando dónde y cómo hacerlo, ya que hay muchas ofertas online. En teoría, las editoriales tienen a sus propios profesionales para que hagan estos informes... Confiarán pues en el que traiga el propio escritor… Y si es así, ¿a quién encargárselo para estar seguro de que se trata de un trabajo serio? Acepto cualquier sugerencia.




Por mi parte, estoy terminando de aplicar las correcciones ortotipográficas y de estilo que me ha sugerido la correctora. Afortunadamente son muy pocas. De nuevo gracias a todos los que me habéis echado una mano con el texto, por el módico precio de algún café, refresco, caña o agradable tarde de “charleta” ;). Ahora sólo queda asegurarme dónde y cómo encargar un Informe de Lectura decente y estudiar bien cómo se hace llegar una novela a ciertas editoriales con colecciones juveniles (SM, Alfaguara, Anaya, Minotauro, Mundos Épicos…) con garantías de que no va a ser rechazada antes de pasar la puerta. De nuevo, acepto cualquier sugerencia o cualquier consejo vuestro, si habéis tenido experiencias similares.





¡Cuánto ha llovido desde aquellas primeras correcciones de mis lectores cero! Si queréis saber cómo me fue con mis primeros correctores cero, podéis leerlo en esta entrada del blog.

Ya os iré contando. Con los pies bien aferrados al suelo, pasito a pasito, sin prisa pero sin pausa y, sobre todo, manteniendo la ilusión.

Un fuerte abrazo.

Pablo.

“Las sirenas observaron el naufragio y se reunieron alrededor del único esquife que quedaba a flote. A bordo tan solo había un enano, que agarraba torpemente el timón, tratando de guiarlo hacia la orilla. Las sirenas le susurraron entonces palabras de amor y cantaron sus proezas. Sus voces melodiosas le prometieron riquezas y placeres inimaginables para todos sus sentidos. Lo único que el enano debía hacer, era saltar a sus pálidos brazos y dejarse arrastrar al fondo del mar.
El enano, ceñudo, aferró con una mano el timón de su barquichuela y con la otra lanzó una red al agua, atrapando a la menor las sirenas. Las otras sirenas trataron sin éxito de liberar a su hermana pequeña.
“¡Habláis de cosas hermosas! ¡Pero no hay belleza comparable a las que mi pueblo posee en las profundidades de las montañas!”, les gritó el enano sobre el rugido de las olas.
Las sirenas, incapaces de detener la embarcación, vieron cómo aquel extraño ser de tierra llegaba hasta la orilla llevándose a una de ellas.
Ese es el inicio de la aventura que terminó con aquel enano sentado en el trono de nuestro pueblo, con el nombre de Rey Cormack Barbadesal. El Rey que se hizo famoso por casarse con una princesa sirena, y excavar para ella un lago en las profundidades de su montaña.
Aún así, no consiguió aplacar la ira de los mares. Por ese motivo, la maldición dice que ningún barco que lleve a un enano a bordo, estará a salvo de la furia de las aguas. Y por ese motivo, los enanos no navegamos. Y ahora, a dormir pequeños. Que hace rato que no se oye a nadie trabajar en las forjas".   Cuento tradicional enano, extraído de "La Leyenda del Rey Cormack Barbadesal".