viernes, 21 de diciembre de 2012

Gentes y Paisajes de los Cuentos de Caballería. Mirando alrededor.



Hay una afirmación muy extendida que dice que quien quiere escribir debe viajar. Yo prefiero referirme a “vivir cosas” más que viajar por el mundo. En primer lugar porque no todos podemos permitirnos ese viaje a Bombay o al Sahara argelino; que tan bien me vendría para estudiar la cultura Tuareg, en la que me estoy inspirando para una nueva civilización de los Cuentos de Caballería; y en segundo lugar porque en este mismo país existen gentes, pueblos y paisajes espectaculares.






- Bosque de Oma -
Vizcaya

No hay nada más inspirador que vivir.




La suma de las vivencias es de donde surgen las semillas que dan lugar a los relatos. La invención pura, si existe, no la conozco. Pienso que el escritor debe salir a menudo de su oscura guarida para que la luz del Sol le despeje las ideas (o la de la Luna, si es más del rollo crepuscular ;) ).






- Monasterio de San Juan de la Peña -
Huesca

Muy cerca de nosotros, surgen paisajes e historias increíbles todos los días.

Historias que si no estamos dispuestos a apreciarlas, pasan totalmente desapercibidas. En nuestras propias familias, en nuestros trabajos, en las personas cercanas a nosotros… Allí podemos encontrar los mejores reyes, princesas, juglares, héroes, villanos, honor, traición, victorias y derrotas.





Geralt de Rivia

El hecho de escribir desde esta realidad cercana, creo que también facilita a los lectores identificarse más con los personajes y las situaciones que se dan en los Cuentos de Caballería. Un ejemplo de autor que utiliza con éxito esta metodología es Andrej Sapkowski, escritor polaco de fantasía heroica. En su Saga de Geralt de Rivia ofrece mucho del carácter de las gentes y los pueblos de Polonia y de las regiones centro europeas, reflejando incluso sus maneras peculiares de hablar y sus acentos. El que podamos apreciar tantos matices y disfrutar de sus novelas tal y como las concibió el autor, es mérito del gran trabajo de José María Faraldo, traductor principal de Sapkowski.





Algunos lectores me dijeron que el Mapa del Continente se parecía un poco a la Península Ibérica, pero es que no podía ser de otra manera. Al fin y al cabo, a la vuelta de las esquina encontramos tradiciones, paisajes e historias tan mágicas y épicas como las que más, y las gentes que pueblan el Continente no son tan diferentes de nosotros.

Espantabrujas típico
del Pirineo Oscense

Si quieres conocer las ilustraciones que me han inspirado para desarrollar algunos personajes o escenas, sigue este enlace.

Con esta entrada me despido de todos vosotros hasta el año que viene. Para entonces espero haber recibido algunos consejos y respuestas profesionales de los que estoy pendiente, para dar otro pasito adelante hacia la librería más cercana.

Pasad una muy FELIZ NAVIDAD en compañía de todos los que os quieren. Cuidadito con los coches y nos vemos a la vuelta.

Un abrazo.

Pablo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Los nombres de los Cuentos de Caballería.


Los nombres: ese gran dilema al que nos enfrentamos a la hora de escribir.



Monasterio nuevo San Juan de la Peña
- Comedor de la Orden Alfaquí -

¿Qué nombre le pongo a este personaje? ¿Y a esta montaña? No debería ser tan difícil. Al fin y al cabo todos los nombres que nos rodean a diario tienen algún sentido. Yo procuro que por lo menos así sea también en mis relatos y, si es posible, también cuento la historia de los nombres en la propia novela. Por ejemplo, en los Cuentos de Caballería se recuerda el conflicto que llevó a La Olivarera a cambiar su nombre por el de Tres Olivos.






En los Cuentos de Caballería había ciertos momentos en los que quería que los nombres tuvieran algún rasgo exótico. La solución estaba en la riqueza cultural que tenemos en este país. Así pues utilicé, entre otros, algunos nombres de origen árabe por su musicalidad. De esa manera surgió el nombre para una hermosa ciudad situada poco antes de llegar a la región montañosa del norte del Continente: Wasq´al (modificación de la palabra Wasqa, nombre árabe de la ciudad de Huesca). A la luz de tan bellas palabras también nació la Orden de eruditos llamada Alfaquí (doctor o sabio de la ley).

Monje Benedictino - Abad Alfaquí

Me gusta que los nombres digan algo de aquello a lo que se refieren.






Cualquier peregrino que viaje por los caminos del Continente debería poder hacerse una idea de lo que se va a encontrar antes de llegar a pueblos como Laneros, Caldereros, Villaforja o Salazón.







Otros nombres son homenajes a personas que de un modo u otro me han apoyado en esta aventura, y a lugares que existen en nuestra geografía cercana y que están repletos de magia. No deja de ser una forma de querer decir a esas personas y a esos lugares: ¡gracias por existir!



Monte Anayet - El Paso de Anayet

Si quieres saber más, en esta entrada del blog encontrarás algunas ideas que tuve para las criaturas que aparecen en la novela.

Un abrazo.

Pablo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

La Música de los Cuentos de Caballería.

El Color de la Música
-Fonditos.com-
Mi amiga Natalia me contó que para leer algunos capítulos en clase, había puesto de fondo la banda sonora original de El Señor de los Anillos. Es curioso, porque al escribirlos también yo había utilizado algunos temas de esa banda sonora como inspiración. Entre otras me encanta la fuerza de “Bridge of Khazad-Dum” (Howard Shore). ¿Tendrá la música la capacidad de traspasar el papel y enlazar el espíritu del escritor y del lector? Sería hermoso, ¿verdad?

La música que ha acompañado a los Cuentos de Caballería ha sido variada, pero siempre ha tenido que cumplir una condición: que fuera música sin letra (que si no el escritor se despista). En el caso de que tuviera letra, tenía que ser en algún idioma desconocido o ininteligible, lo que incluye alguna ópera en alemán (El anillo de los Nibelungos) y las Bandas Sonoras del Cirque du Soleil, en las que se escucha claramente cosas sin sentido como "Llámala keidú: sandía con cama caramelo. Llámala keidú: sandía con helado" :). (Kalandero en su minuto 1:28).

En mi lista de reproducción no pueden faltar clásicos modernos y no tan modernos y Bandas Sonoras de los que para mí son referencia musical. Por mencionar algunos temas:
The Force theme – John Williams.
Batman - Danny Elfman.
The Battle – Gladiator - Hans Zimmer y Lisa Gerrard.
Conan – Brasil Poledouris.
Ballare – Dralion- el Circo del Sol
Música de guitarra clásica española (¿quién puede resistirse a un clásico que se llame El Amor Brujo o Guárdame las vacas?).

Digamos que suelo trabajar con una lista de canciones que me ayuden a mantener el tono del relato. Sin embargo, al escribir algunas escenas concretas (una batalla, un acontecimiento especialmente dramático…) me vuelvo un poco más tiquismiquis, y puede que necesite el silencio más absoluto o por el contrario repetir el mismo tema en bucle un par de veces. En ocasiones la influencia de la música es tan grande, que puedo no recordar exactamente lo que he escrito, y sin embargo visualizar los rasgos generales de la escena al recordar la música con la que la escribí.

Una de las cosas que me planteé, fue componer mi propia Banda Sonora para los Cuentos de Caballería e incluirla con la novela. Un tema para cada capítulo. Es un bonito proyecto para el que ya tengo un par de piezas escritas, pero el tiempo es limitado y hay que concentrar los esfuerzos.

Si quieres conocer de dónde he sacado algunas ideas para los nombres que utilicé, sigue este enlace.
Si prefieres saber algo más sobre cómo diseñé el mapa, lo encontrarás en este artículo.

“Has pronunciado las palabras, has sentido cómo tu corazón se aceleraba y ese leve cosquilleo en la punta de la lengua. La vela no se ha encendido y aún así te digo que ya has hecho magia. Mañana volverás a intentarlo”.

Apuntes de Verdin Fundadededo. Primeras lecciones de magia en la Torre de Pico Rayo.

¡Un abrazo!

Pablo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Originalidad y Referencias. Soñando con ser diferente.

Recuerdo que, haciendo un curso de narrativa, un profesor nos decía lo difícil que es ser original, si por «original» entendemos escribir una historia sobre algo de lo que nadie hubiera escrito anteriormente.

Exposición Universal de Montreal
- Pabellón USA -
Por aquel entonces yo tenía en mente una novela de ciencia ficción futurista que llevaba escribiendo a ratos desde el año 2002. Quería buscar algo revolucionario y no dudaba en incluir, como un Julio Verne de barrio cualquiera, un montón de cosas que entonces sólo existían en la mente de los científicos, en proyectos de investigación o simplemente ni siquiera eran posibles.

Según me formaba en esto de escribir, fui descubriendo que la novela, aparte de ser terriblemente larga, estaba repleta de errores (desde aquí pido disculpas públicamente a los amigos que engañé para que leyeran algunos capítulos y pese a eso no me retiraron el saludo).


Entonces me desanimé y la aparqué desencantado, pensando en que había puesto tanto empeño en buscar la «originalidad» de la novela, que había descuidado todo lo demás. Y después de más de 400 páginas escritas, os aseguro que se genera mucho desencanto. Por si fuera poco, la ilusión y el atrevimiento me habían llevado incluso a colgar tres trailers de la novela en youtube montados con imágenes de Google, sin tenerla siquiera terminada y en una época en la que casi nadie hacía trailers de novelas («La ignorancia es atrevida», que decía otro profe).



Todos los que nos hemos puesto a escribir alguna vez nos hemos llevado alguna decepción al comprobar que nuestro trabajo no estaba tan bien como pensábamos… Como dice un amigo mío: «eso es un ¡disgustazo!». Pero también es normal y algo por lo que no hay que desanimarse. Como todo en esta vida, se mejora con la práctica. Años después de esa experiencia, mirando ahora las cosas con un poco más de madurez y perspectiva, no descarto rescatarla algún día y reescribirla. Sin estrés...

Para mi sorpresa, muchas de esas cosas futuristas que yo no ponía en el mapa hasta el año 2050 ya existen… «Pa´haberlo sabío» ;).

Batallitas aparte… Entonces ¿es imposible ser original?



Somos herederos de lo que leemos. Los profesores de narrativa aconsejan que quien quiera escribir, lea todo lo que le caiga entre manos, incluso cosas que no sean de su agrado. Pero todos tenemos preferencias en cuanto a determinados autores o tipo de literatura, y en base a eso también escribimos.

Y ¿quién tiene narices a decirle a George R.R.Martin o a Terry Pratchet que no son originales porque Tolkien ¡San J.R.R., que todos los Dioses lo tengan en su Gloria! ya creó un mundo, se montó un mapa y lo rellenó de criaturas fantásticas? ¿O al mismísimo Tolkien por inspirarse en diferentes mitos y personajes del folclore popular?


Las manos de Escher
Siempre habrá alguien que haya escrito algo parecido a tu trabajo, te hayas inspirado en él o no. Por eso lo mejor es tomárselo con calma en ese sentido y esforzarse todo lo posible por hacer tuya la historia, darle matices propios y acercarla a tu estilo de escritura. A mi me encanta y me halaga que alguien lea los Cuentos de Caballería y me comente que le ha recordado a Harry Potter, Narnia, Tolkien u otras obras que ni siquiera he leído, y de las que no he podido copiar nada aún ¿Dije copiar?, quería decir inspirarme ;).

Como decía otro, «escribe la novela que te gustaría haber leído».


Si quieres saber lo que pensaba Isaac Asimov sobre la creatividad, en este artículo tenéis traducido un interesante ensayo que escribió para el MIT (Massachussets Institute of Technology), allá por los años 50.


«He descubierto por qué a nadie se le había ocurrido antes fabricar cuerdas de ballesta con pelo de gato trenzado. Es una pena, por lo fácil de conseguir que es».

Apuntes de ingeniería del famoso gnomo Bainor Forjarmas, comúnmente conocido como Bainor el Tuerto.


Cada vez que me doy la vuelta, el marcador sube 100 visitas. Espero estar a la altura de las expectativas y dentro de un tiempo en las librerías. También os animo a compartir vuestras opiniones y experiencias, tanto a los que sé que escribís vuestras cosillas, y muy buenas por cierto, como a los que me aguantáis de cerca u online.

Un fuerte abrazo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Maneras de escribir. Costumbres y manías.


Seguro que todos a los que os gusta leer, escribir o las dos cosas, tendréis vuestras propias manías. Yo tengo unas cuantas.

En primer lugar, me gusta tener al lado un vaso de alguna bebida dulce. Puede ser un batido de chocolate, un zumo natural o de bote, una bebida refrescante de extractos de esas que llevan un porcentaje mínimo de fruta… Lo que sea, pero sin gas.

Cuando fumaba, si me quedaba un poco atascado solía encenderme un cigarro. En cuanto le daba un par de caladas las ideas empezaban a fluir, por lo que el resto del cigarrillo solía consumirse en el cenicero, olvidado. Según parece, los receptores nicotínicos, debidamente estimulados, intervienen en la capacidad de atención. Sin embargo, una vez saturados ya no producen ese efecto.
Llamadme “Frikicondríaco”, pero a mí con un cigarro cada dos o tres horas no me iba mal escribiendo, en cambio si me inflaba a fumar no me salía nada decente. Aunque también reconozco que ahora que no fumo… Pues tampoco es que note mucho la diferencia en cuanto a inspiración, la verdad. Igual me he curado de la “Frikicondría” ;).


Me gusta poner las ideas que se me van ocurriendo en las últimas páginas del texto


Según voy escribiendo. Una vez la idea ya ha sido trasladada a la novela, la subrayo o la pongo en negrita. De esa manera no me dejo nada en el tintero (por no hablar de lo emocionante que es ver cómo cada vez hay más texto en negrita, lo que indica que el trabajo va llegando a su final).

En los dos primeros libros de los Cuentos de Caballería llevaba el esquema de los capítulos en la mente, pero para el tercero y el cuarto he retomado la sana costumbre de escribir la estructura antes de empezar con la novela (¡sí, ya estoy coqueteando con las primeras páginas del tercer libro!). Es un proceso que a veces es difícil, al fin y al cabo consiste en poner límites a la hora de contar una historia, de expresarte. Sin embargo, una vez me he peleado un poco conmigo mismo se hace más cómodo saber cuántos capítulos me quedan por delante y lo que debo contar en cada uno.

Imagen propiedad de
LuMaxArt


Esta disciplina (no tan férrea como aquí parece) es de mucha utilidad cuando trabajas con personajes que desarrollan sus historias de manera independiente, para que todo vaya bien engranado.
Cada personaje, cada situación, cada paisaje, cada objeto… Me exprimo las neuronas para que todo lo que aparece en la novela esté ahí por algún motivo que se explique antes o después, esforzándome por no dejar cabos sueltos. Por otra parte, me parece buena idea combinar capítulos muy dinámicos con otros en los que la narración se detiene mucho más en los pequeños detalles. Creo que de esa forma la experiencia de lectura es más animada.






Después de trabajar la estructura general del libro toca meterse a fondo en cada capítulo. Si cada párrafo tiene que invitar a leer el siguiente, mucho más cada capítulo. Imitando a otros autores a los que admiro, trato de que todos comiencen de una forma llamativa, para enganchar al lector desde su primera página, y de que todos terminen dejándole con sed de más.


Otra manía muy especial que tengo es esa a la que me he atrevido a bautizar como el “Síndrome de El Imperio Contraataca”. ¿Recordáis como acaba la película? El resumen sería algo así como: Los malos van ganando batalla tras batalla; Lando traiciona a los buenos y entrega a Han Solo, quien ha quedado congelado en carbonita en manos del mayor mafioso de la Galaxia, que quiere su cabeza; Lando se arrepiente y parte en busca de Han sin muchas expectativas de encontrarle con vida; Luke acaba de enterarse de que el tío más malvado de la Galaxia es su padre y para colmo ha perdido una mano luchando con él… Un final épico en el que la Princesa Leia y Luke miran al espacio a través de la cristalera de la nave y parece que piensan “Lo malo no es que nos hayan dado la del pulpo, colega, sino que espéra tú a ver lo que se nos viene encima ahora”. Simplemente me encanta.




El “Síndrome de El Imperio Contraataca” consiste en hacérselo pasar un poco mal a los personajes (bueno, un poco mal o un “mucho” mal), en la primera mitad de la novela, antes de que sus historias remonten… O no ;). La forma de estructurar los “Cuentos de Caballería” en dos libros (dice el Sr. Google que duología es el término correcto), me permite jugar a desmontar a los personajes en la primera parte y reedificarlos de nuevo en la segunda...

Y no sé a vosotros, pero yo cuando vuelvo a montar algo, nunca me queda exactamente igual que antes ;).




Podría confesaros muchas más manías, pero entonces me tendría que casar con vosotros y mi mujer no me lo permite ;).

Si queréis leer algunos consejos a la hora de publicar, los encontraréis en esta entrada del blog.

Que paséis un buen Puente de la Constitución, cuidadito con los coches y un fuerte abrazo. Nos leemos a la vuelta.

lunes, 3 de diciembre de 2012

En busca de un Editor.

Alguien podría pensar que éste es el momento más duro para un escritor, pero ya os hablé sobre la difícil y pesada tarea de corrección. Precisamente ahora mismo acabo de aplicar las últimas correcciones que me hizo Elisa al segundo libro, y con ellas doy casi por finalizada la corrección (¡Gracias “ahijá”!).

Volviendo a los editores, existen muchas opciones, desde la autopublicación online en páginas tipo Bubok, (donde están presentes las opciones de vender online o imprimir copias en papel), hasta las más ambiciosas, como que una editorial lea algo tuyo, le interese y se ponga en contacto contigo para publicarte (algo más que improbable).

Una opción, también difícil, es presentarlo a un concurso de una gran editorial. Según suelen poner en sus bases, si la editorial organizadora considera un relato interesante para alguna de sus líneas editoriales, pueden proponer su publicación, sin que sea necesariamente el ganador del certamen. Me gustaría pensar que esas cosas ocurren con cierta frecuencia... ¿Alguien conoce algún finalista de un gran premio que no sea famoso, persona bien situada y o u escritor de cierto renombre? Al fin y al cabo, suelen recibir entre 400 y 600 obras en cada edición… Yo tampoco. Preguntaba por si acaso.

Quijote
La lectura de Libros de Caballeria acabó
por perturbar a Alonso Quijano - Max Hierro.
Para no desviarme, y si os parece bien, otro día os hablaré más detenidamente sobre los concursos literarios, que tampoco hay que quitar las ilusiones a los escritores que concursamos en ellos. Creo que el truco está en saber elegir en la medida de nuestras habilidades.

Por el momento, una de las cosas que tengo claras es que si algún día publico algo, me gustaría que fuera en edición impresa. Luego ya se verá.

La opción de Bubok la descarté rápido. Simplemente pensar en diseñar una portada para mi novela me supera con creces (con la de artistas que hay por ahí que me pueden dar capones con la barbilla). El “yo me lo guiso…” tiene sus límites. Igual alguno de vosotros habéis tenido buenas experiencias con Bubok u otras opciones similares, pero a mí me parece muy etéreo eso de elegir el formato y mandarlo a imprimir, así sin palparlo ni nada. Igual es una tontería, pero me da cierta inseguridad.

Hay quien propone enviar un extracto de la novela a las editoriales junto con una carta de presentación y un breve Currículum. Sin embargo tampoco he visto a muchos autores escribiendo en los Foros sus gratas o exitosas experiencias después de haber hecho eso. Por lo menos uno de los requisitos sí que lo cumplo: mi Currículum como escritor es realmente breve.

Al final decidí pasear por las librerías y buscar libros en la línea de los “Cuentos de Caballería”. De esa forma me hice una idea de qué editoriales publican literatura fantástica de AUTORES ESPAÑOLES y con una presentación cuidada. Y así es cómo se me fueron los ojos a un par de libros de la Editorial Mundos Épicos. Tenían varios libros expuestos en FNAC orientados a un público juvenil, de literatura fantástica y con una presentación impecable. Consulté en su web y comprobé que se trata de una editorial joven, que apuesta por autores nuevos españoles y me parecieron gente seria y emprendedora. Por ahora son la mejor opción que he encontrado, aunque aún quiero ultimar algunos detalles de la novela antes de enviársela. No me gustaría darme cuenta a tiro pasado de alguna errata. En este artículo os doy unos cuantos consejos sobre lo que hay que tener en cuenta a la hora d publicar.

Las prisas no son buenas.

"Lo que tú digas, pero no me negarás que jamás habías visto un barco navegar tan rápido".

Últimas palabras pronunciadas por Baig Soplatubos, Ingeniero gnomo descubridor de la propulsión a vapor, antes de desaparecer entre las olas del mar de Rubhiri.

Me despido de vosotros hasta la próxima entrada. ¡Llevamos más de 300 visitas! ¡Gracias por estar ahí!

Pablo.