viernes, 23 de noviembre de 2012

Confianza en los conocidos. Primeras correcciones.

Desde mi humilde opinión, la parte más pesada y la que más mina el ánimo de un escritor es la fase de corrección.

No sé cuántas decenas de veces habré leído la novela.


Alguien escribió una vez que la relación entre un escritor y su obra es comparable a la de dos enamorados. Dos personas cuyo amor se vuelve tan absorbente que, un mal día, se torna en odio y no son capaces siquiera de soportarse. Yo soy más de la opinión de que es como un hijo al que has cuidado, alimentado y ayudado a crecer, hasta el día en el que él necesita independizarse y te abandona para hacer su vida aparte… Y seamos sinceros, tú también quieres perderle de vista (con cariño ¿eh?, pero perderle de vista un rato) :).

Para que una obra salga medianamente bien, es casi obligatorio rodearte de amigos.


No importa el cuidado que hayas puesto, las veces que hayas repasado el texto, lo bien que creas que escribes, lo bien que pienses que te ha quedado… Siempre habrá algo que se te escape y que otra persona será capaz de ver.

Ausencias o duplicidades de texto, palabras que se escapan de un borrado para acechar desde las sombras, personajes que se levantan para hablar en una reunión y que, estando de pie, se vuelven a levantar un par de páginas después… En definitiva, incoherencias que sin la ayuda de los amigos, permanecerían escondidas entre las líneas de la novela dispuestas a dejar en evidencia tu trabajo. Cualquier novela, por muy bien escrita que esté, se desluce ante una errata.

Corrector novela, lector cero, lector beta
Detalle de corrección de Elisa ;)
 Ahí es cuando llega el momento personal de reflexión, que básicamente se resume en una pregunta: ¿a quién voy a engañar para qué se lea esto y, no contento con eso, además me lo corrija? No a todo el mundo le puedes endosar más de 150 páginas de novela fantástica dirigida a jóvenes de doce a catorce años. En ese sentido, me he sentido afortunado de la gente que me rodea. Personas dispares, cada una acostumbrada a leer un estilo diferente de literatura, a las que les había dado el fruto de tanto esfuerzo para que me dieran su opinión sincera. Por mi parte, estaba tan impaciente de recibir comentarios... Necesitaba saber si algo fallaba en la novela, qué, cuándo, dónde; para poner remedio inmediatamente.

Espero haber sabido disimular bien mi impaciencia y no haber resultado demasiado pesado ;). 

A todos vosotros: Pilar, Elisa, Natalia, Mari Carmen, Mariajo, Ramón, Inés… GRACIAS de corazón por dejaros engañar para corregirme, por vuestras apreciaciones, por las notas al margen, por reíros con algunos pasajes de la novela y por morderos las uñas con otros, por dedicarme vuestro tiempo y por acompañarme en esta aventura.


Elisa, gracias por tu apoyo constante, tu esfuerzo por leerme y tus ánimos para que siga adelante.



Natalia gracias por leer el primer libro de los “Cuentos de Caballería” con tus alumnos y por invitarme a compartir con vosotros aquella mañana tan mágica. Mi próxima entrada del Blog estará dedicada a ti y a tus chicos y chicas.



Me hacéis sentirme afortunado.



Pablo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario